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Menores a la espera de un hogar

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Rubén (nombre ficticio para preservar su identidad) sufre un autismo severo. Sus padres no están a su lado para cuidarlo. A sus cuatro años permanece en un centro de protección de Paterna a la espera de que llegue una familia que quiera adoptarlo. Él es uno de los 25 menores con necesidades especiales de la Comunitat que a día de hoy tienen más complicado que otros encontrar un hogar.

Algunos padecen discapacidades graves o enfermedades como el sida. La espera de otros se alarga por su edad o porque son varios hermanos. Rubén comparte su vida con siete pequeños más de entre cero y seis años. Las Hermanas de la Caridad de Santa Ana y varias trabajadoras cuidan de ellos cada día.

«Es una labor muy bonita. Son personas indefensas y necesitan nuestra ayuda. Enla mayoría de casos nos enfrentamos a problemas sociales graves, como padres a los que se les retira la custodia porque están en la cárcel o son toxicómanos», explica la directora del centro, Esther Asensio.

Pablo es, con cinco años, el mayor de los niños que residen en la vivienda social. Aunque ahora está en el hospital. Necesita recibir diálisis cuatro días a la semana. Ya se ha sometido a dos trasplantes de riñón y está a la espera de un tercero.

María, que tiene cuatro años, es consciente de la situación en la que se encuentra y echa de menos el amor de su madre, que sufre una enfermedad mental. Pese a todo, sonríe. A falta de casi dos meses para la Navidad, los niños ya están ilusionados con la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos. «Les hemos dicho que vendrán cuando haga frío y todos los días nos preguntan si ya ha llegado el frío», cuenta una trabajadora.

La consellera de Bienestar Social, Angélica Such, que ayer visitó a estos menores, hizo un llamamiento a las familias valencianas. «La Comunitat es muy solidaria. Durante los siete primeros meses del año, 29 niños con necesidades especiales han sido adoptados. En los últimos diez años, el número asciende a 703. También hay otras fórmulas como el acogimiento permanente o los fines de semana». Pero a día de hoy 25 menores más anhelan encontrar una casa.

La directora del centro Santa Ana también anima a los valencianos que lo tengan claro «porque pueden hacer inmensamente feliz a un niño».

Such alerta de que las familias adoptantes «deben estar preparadas para superar las necesidades del menor y proporcionarle los recursos educativos necesarios para afrontar su problemática».

«Estos menores desean ser aceptados y queridos. Por eso las nuevas familias deben ser conscientes de sus necesidades y ser capaces de responder a ellas», afirma.

 

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