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Invitados de honor de Magdalenas

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23-07-2010_ima1


Asombrados por los rataplanes de la tamborrada infantil y por el ambiente de fiestas que inundaba el casco histórico de Errenteria. Así se mostraban los niños llegados de Chernobil y Palestina a los que el Ayuntamiento de la villa les ofreció a media tarde de ayer una recepción muy especial.

«Me hacen competir con la tamborrada y así pierde cualquiera», bromeaba el alcalde, Juan Carlos Merino, mientras trababa de dar la bienvenida a la casa consistorial a los pequeños, mientras tambores y barriles se concentraban ante el edificio. Los invitados se asomaban al balcón y no perdían detalle de lo que hacían los otros chavales.

«Les está gustando tanto Errenteria y sus fiestas que preguntan por qué no cambiamos el albergue de Zerain, donde estamos viviendo, por esta ciudad», comentaban Julia y Javier, monitora y voluntario, respectivamente, de la ong Paz Ahora, responsable del programa Vacaciones para la Paz, en el que participan 9 niños palestinos de entre 9 y 11 años.

Todos conocían ayer Errenteria y se quedaban asombrados con cuanto descubrían a cada paso. «Es la primera vez que vienen a Euskadi y hoy, a pesar de la lluvia, están disfrutando mucho. Primero, recorriendo los puestos. Y ahora, con el desfile», decía Julia, a pesar de que las dificultades para comunicarse con los pequeños. Éstos hablan únicamente árabe, lengua con la que se comunican con dos monitores que les acompañan, quienes a su vez traducen sus palabras al inglés a los integrantes de Paz Ahora.

Por fortuna, los gustos no saben de idiomas y los recién llegados demostraban su interés por las mismas cosas que los críos de Errenteria. «Todos han querido comprar relojes y peluches de Bob Esponja. En los campos de refugiados en los que viven no tienen nada, pero sí parabólica», comentaba el edil de Ezker Batua, José Manuel Ferradas, haciéndose eco de toda una paradoja.

A los niños procedentes de Palestina se unían menores de Chernobil que se encuentran en la villa papelera pasando el verano con familias de acogida. En el Ayuntamiento se daban cita 23 de los 262 repartidos actualmente por diferentes poblaciones vascas.

Merino no ahorraba en palabras de «solidaridad» con los chavales, a quienes deseaba «toda la felicidad del mundo» y de «agradecimiento» para las familias que no han dudado en abrir sus hogares a los pequeños.

El alcalde y el resto de la corporación municipal ofreció un lunch a sus invitados, que aprovecharon para fotografiarse en las sillas que los concejales ocupan en el salón de plenos. Tras la merienda, siguieron divirtiéndose. Esta vez, presenciando la actuación conjunta de todas las tamborradas en la Alameda desde un lugar privilegiado, el escenario al que se subieron para ser agasajados con varias marchas.

 

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