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Guardiola se colocó la nariz roja para ayudar a difundir un libro solidario de relatos del Mundial para la ONG Payasos sin Fronteras

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26-03-2010_ima2
• «Nos ha tocado la lotería», proclama Tortell Poltrona

Cuando se abrió la puerta del despacho, Pep Guardiola ya sabía que no podía negarse. «Vengo a pedirte una cosa. Y no podrás decir que no», le soltó Santi Padró, periodista de TV-3. Y no se negó. Desde aquel día, a mediados de diciembre, el técnico del Barça ha llevado puesta una nariz roja de payaso. Aunque nadie se había dado cuenta. Hasta ayer, claro. Hasta que Guardiola miraba de reojo una fotografía captada por Jordi Cotrina, el fotoreportero de EL PERIÓDICO, en la portada del libro solidario Relatos del Mundial escrito por 37 periodistas deportivos de Barcelona para Payasos Sin Fronteras.
Guardiola miró a Tortell Poltrona hace un par de semanas ante el ojo del «mestre Cotrina», como lo definió ayer el propio técnico, y hoy ese libro, impulsado por Caixa Penedès, está depositado en todos los centros comerciales de El Corte Inglés para ayudar a que los niños rían cada día un poco más. Por solo 10 euros la sonrisa está garantizada. Basta ver a Guardiola y Tortell jugueteando en una «imagen icónica, un icono de la solidaridad, de traspasarse a sí mismo», como recordó en un par de ocasiones Josep Miquel Abad, director general de El Corte Inglés en Catalunya y exconsejero delegado del COOB-92.
Un equipo, un circo

Esa portada irradia el alma de payaso que tiene Guardiola. «Nos ha tocado la lotería con esta iniciativa y seguiremos luchando para que este mundo sea más redondo de lo que es», proclamó un emocionado Tortell Poltrona, recordando que 250.000 niños sonrieron el año pasado durante 448 representaciones en 28 expediciones, pasando desde el Sáhara a Jordania o recientemente Haití, incluyendo países como Somalia, Palestina, República del Congo, Namibia, Kosovo...

Entre ambos, entre los dos payasos, entre Guardiola y Tortell, se estableció una química inmediata. Ya en las sesiones fotográficas. «Un circo tiene mucho que ver con un equipo de fútbol», recordó el payaso de verdad. «Hay que abrirse por las bandas para tener espacio», dijo después bromeando, mientras Guardiola no podía evitar sonreír. «Me siento más que honrado de seguir el legado que empezó en su día Samuel», dijo en referencia a Etoo. «Después siguió Puyol, De la Peña, Rijkaard, Leo y ahora Xavi», comentó en referencia a los otros padrinos de las cinco ediciones anteriores y que han significado un total de 330.000 euros para distintas obra benéficas.

Cada uno de ellos aportó su imagen pública. Y Guardiola, además, se puso la nariz roja. «Mi contribución es ridícula, solo he hecho el ninot», dijo para quitarse importancia. Pero tiene mucho más valor, tratándose como se trata, según recordó Ramon Besa, el periodista de El País que representó a sus colegas, de un personaje que huye de la exposición pública. «Guardiola funciona como solución a todos los problemas de la sociedad civil catalana. Su marca da credibilidad a cualquier producto porque genera credibilidad, respeto, solemnidad y, sobre todo, naturalidad. Lo sentimos muy cercano y le tenemos un respeto reverencial», precisó en su discurso.

«Belleza incalculable»
Fue, sin embargo, al revés. Fue Guardiola quien demostró cercanía y un respeto reverencial cada vez que miraba al Tortell, al payaso que logró colocarle esa nariz roja. «Lo que hacéis vosotros es impagable, inimaginable», dijo el técnico en su emocionada alocución en el Hotel W, al borde del Mediterráneo. Un gran escenario para una bella obra. «Vosotros sois unos verdaderos ídolos, verdaderos héroes y verdaderos catalanes del año. Lo vuestro tiene una belleza incalculable. Solo os gano en que salgo más en la prensa. No tengo ningún mérito». El mérito es que sacó su alma de payaso. Y gracias a él muchos niños sonreirán.

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