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Los niños de la calle celebran su primer Mundial en Durban

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La ciudad costera de Sudáfrica acoge un emotivo torneo en el que los pequeños olvidan la miseria y la violencia cotidianas

MARINE VEITH | DURBAN (SUDÁFRICA).
Con la camiseta de su selección nacional, Rogeria, Asley y Ngabulo recuperaron su orgullo. Compitieron hasta este domingo en una Copa del Mundo de fútbol un tanto peculiar en Sudáfrica: el primero de su clase para los niños de la calle. Dirigidos por asociaciones de protección de la infancia, alrededor de 80 jóvenes jugadores procedentes de Filipinas, Ucrania, Nicaragua, India, Sudáfrica, Brasil, Gran Bretaña y Tanzania intentaron olvidar la miseria y violencia cotidianas durante la celebración de este torneo deportivo.
«Represento a los niños que están en la calle. Nuestra causa no se entiende a menudo, es la oportunidad de hacerlo», asegura un miembro del equipo sudafricano, Ashley Vincent. Después de que su familia huyera a Johannesburgo, se trasladó a Durban, al sur del país, para mendigar en el centro de la urbe.
En esta ciudad costera, que albergará siete partidos de la Copa del Mundo y una semifinal, los niños de la calle acusan a la policía de conducta brutal, y de trasladarles a un centro en ruinas que se sitúa a las afueras de Durban. «Suben a los niños cada día por el Mundial 2010», relata Tom Hewitt, fundador de Umthombo, una asociación de atención a estos jóvenes en Durban. «Los niños de la calle dibujan una imagen que la gente no quiere ver», advierte.
La policía niega la brutalidad o la política de limpieza, pero reconoce que los 400 niños sin hogar en Durban «se convierten en un problema cuando llega la noche». La policía interviene en los casos de denuncia. «Los niños de la calle roban cuando no han logrado lo suficiente después de mendigar. Tienen hambre», cuenta el portavoz de la policía, Joyce Khuzwayo. «A veces, roban el dinero y bolsos en el paseo marítimo. La gente se queja», prosigue. Umthombo ha participado en la organización de la Copa del Mundo de niños de la calle para demostrar que el deporte puede motivar a los jóvenes a salir de esta situación.
En la Copa del Mundo, que se organizará del 11 de junio al 11 de julio, se seguirá ayudando con otras asociaciones a estos niños a través de un sistema reforzado de vigilancia y programas deportivos.
«No estamos hablando del pasado. Miramos solamente el presente y el futuro. Estaremos en Durban durante la Copa del Mundo, eso es lo que importa», cuenta Roberta Tasselli de ABC Trust, la ONG que dirigió al equipo brasileño. «Este evento es grande puesto que les devuelve su dignidad. Se reconocen como una persona», indica la enfermera de la clínica móvil de Umthombo, Eugene Nqadi.
Su primer avión
En el gimnasio de un centro del campus, pelucas, caras pintadas con los colores del país y vuvuzelas -cuernos de plástico de un ruido ensordecedor- anticipan el Mundial. Entusiasmados, la mayoría de los jóvenes participantes salen de su ciudad por primera vez. «Nunca había subido a un avión. Eso me dio un poco de miedo», sonrió Rogeria Sousa, con cara rechoncha y portando la camiseta con los colores de su Brasil natal.
Esta niña de 16 años ha estado entrenando desde octubre para este torneo que no se habría perdido por nada en el mundo. «Estar aquí me hizo una ganadora. Si es posible para mí y mis amigos, es también posible para otros niños de la calle», explica la joven con mirada triste.

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