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Niños de oferta en Haití con destino a las 'buenas familias cristianas

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"¡Messi, Messi, Messi!" Nadie conoce su nombre, pero repite el de su jugador favorito sin parar aunque apenas tiene unos años de vida. Tampoco tiene edad para hablar con fluidez, pero no deja de gritar el nombre del crack argentino cuando confunde al futbolista con el primer blanco que se le acerca.

Ha llorado mucho en los últimos días, pero ahora no deja de reír con sus nuevos amigos, en un arbolado parque con columpios. Un espejismo en el desolado Puerto Príncipe. Es la casa de acogida de Aldeas Infantiles hasta donde llegó, después de que el sábado la policía haitiana lo encontrara en un autobús junto a otros 32 niños y 10 adultos estadounidenses que intentaban abandonar el país hacia República Dominicana en una presunta trama de adopción ilegal.

Se trata de cinco hombres y cinco mujeres que dijeron pertenecer a la organización evangélica New Life Children's Refugee de Idaho y que están detenidos en la capital de Haití.

Con el paso de las horas se supo que a pesar de la declaración inicial de Laura Silsby, líder de la expedición humanitaria, ninguno de los niños era huérfano y que incluso fueron entregados por los propios padres a un intermediario, un pastor evangélico que los reclutó en los insalubres campamentos regados por Puerto Príncipe, ofreciendo a cambio una vida mejor, y que luego los entregó a esta organización.

Una de las bebés tuvo que ir directamente a urgencias

"Llevo 15 años trabajando con niños abandonados y nunca había visto nada igual", explica Patricia Vargas, coordinadora de Aldeas Infantiles para América Central y el Caribe. "A una de las bebés tuvimos que llevarla inmediatamente a urgencias porque tenía pulmonía. Algunos llegaron deshidratados, con gripe o en estado de shock.

Otra niña gritaba y gritaba, y varios no podían ni hablar", señala a pocos metros de los menores. La mayoría de ellos, con edades comprendidas entre los dos meses y los 13 años, llegaron hasta el centro de acogida sin zapatos o sin comer, a pesar que masticaban un puñado de galletas que los estadounidenses les dieron justo en el momento de pasar la frontera, cuando fueron localizados en un control rutinario.

La supuesta ONG de acogida les llevaba a República Dominicana donde contactaría posteriormente con los nuevos padres. La web de la organización ofertaba niños en adopción "para buenas familias cristianas" estadounidenses, aunque la página desapareció poco después de que se descubriera el escándalo y los 10 norteamericanos entraran en prisión, donde serán juzgados por trafico ilegal de niños.

Precaución ante la entrega a presuntos padres

El domingo, cuando se conoció la localización de los menores, tres personas se presentaron en las instalaciones de Aldeas Infantiles para recoger a los pequeños, señalando que eran los padres reales.

Explicaron que habían sido persuadidos con pretextos falsos para entregar a sus hijos y exhibieron un papel entregado por New Life Children's Refugee que decía lo siguiente: "Tenemos un hermoso lugar para vivir con un campo de fútbol y piscina, muy cerca del mar. Contamos con la autorización del Gobierno para llevar a los niños y bebés de hasta 10 años a estos orfanatos de República Dominicana. Los familiares y amigos pueden visitarlos y ver el funcionamiento en nuestra página web".

Aunque Aldeas Infantiles defiende la teoría de que fueron engañados, es fácil creer que fueron vendidos. Tras el escándalo desatado, algunos padres habrían dado marcha atrás a la venta ante la posibilidad de que ellos también terminen en la cárcel acusados de tráfico de niños.

"Estamos intensificando la identificación de los menores para que se busque al resto de padres lo antes posible", señala la encargada de Aldeas Infantiles. Un reto titánico en un país que desapareció el 12 de enero, día del seísmo.

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