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Niño haitiano en busca de familia

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MANUEL M. CASCANTE / JUAN PEDRO QUIÑONERO | PUERTO PRÍNCIPE / PARÍS

Eran las seis de la mañana, los primeros rayos de luz asomaban detrás de las colinas de Puerto Príncipe, cuando un fuerte terremoto de 6,1 grados en la escala de Richter volvió a sacudir la arrasada capital haitiana. Era la réplica número 88 desde el seísmo del pasado día 12.

Puesto en pie como por la acción de un resorte, y tras comprobar que el hotel donde se hacina junto a otros periodistas continuaba igual de dañado que la noche anterior, al periodista le asaltó la duda al programar su patrulla matutina por Puerto Príncipe: ¿ir al hospital de campaña levantado en la base logística de la Misión de la ONU, donde según Unicef hay cinco bebés solos en sus cunas, una niña de dos años con parálisis cerebral y un niño de 7 años que vio morir a sus padres? ¿Acercarse al hospital de campaña israelí a cuya puerta fue abandonado, casi inconsciente, un pequeño de cinco meses salvado de los escombros de un edificio?

Llantos infantiles

La respuesta se contesta sola cuando, en una visita casual al centro de acopio y distribución de ayuda que ha instalado República Dominicana en el Parque Industrial Metropolitano, el reportero escucha llantos infantiles. A la entrada del recinto, convertido por necesidad en una instalación multiusos, funciona un «sanatorio» al aire libre donde las bolsas de plasma sanguíneo cuelgan como cerezas de los árboles y los enfermos tienen el suelo por camilla.

Unicef está buscando lugares para instalar dos refugios para doscientos niños. «Si se entera de dónde lo ponen, avísenos, porque aquí hay dos niños que no tienen ningún familiar», pide Gabriela, una doctora argentina que trabaja con los dominicanos. Un médico cubano aplica las rutinarias curas a cinco menores. El botiquín es una caja de cartón con dos botellas de mercromina y un paquete de gasas.

Potencialmente hay cientos de críos en la misma situación en Puerto Príncipe: en improvisados hospitales o deambulando solos por las calles. Antes del terremoto, los huérfanos abundaban en Haití: en sus asilos y hogares vivían casi 400.000 niños. En otros momentos dramáticos, como la salida de Aristide, familias españolas a la espera de adoptar al hijo de sus sueños se dirigían a los periodistas para que nos interesáramos por la suerte del niño por el que tanto habían peleado.

Por ello, algunos países ya se han puesto manos a la obra. El gobierno holandés ha sacado del país a 100 niños. Y otros 53 huérfanos llegaban el martes a Pittsburgh (EE.UU.). Por su parte, Francia -antigua potencia colonizadora en Haití- ya era el país que más niños haitianos adoptaba, desde hace años.

Sin embargo el Gobierno francés ha decidido acelerar las medidas de acogida de urgencia de huérfanos víctimas del terremoto, facilitando el traslado inmediato de los niños cuya adopción ya había sido tramitada con anterioridad al terremoto.

Un colectivo de familias adoptantes que dice contar con unas 21.000 firmas ha pedido al presidente Sarkozy suprimir largos y complejos procedimientos, que pueden prolongarse durante varios meses, insistiendo en que se trata de una «urgencia humanitaria absoluta».

Tras una pacífica manifestación ante el Quai d´Orsay, la sede oficial del ministerio de Asuntos Exteriores, esgrimiendo botellas vacías con mensajes de huérfanos, el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, anunció ayer oficialmente ante la Asamblea Nacional que Francia repatriará con extrema urgencia a 276 primeros niños haitianos, ya adoptados o en vías de adopción.

Contra la «precipitación»

Otros 904 dossiers van a recibir un tratamiento administrativo de urgencia. Sarkozy ha creado una célula de urgencia, en la que están representados varios ministerios (Justicia, Asuntos Exteriores, Interior), con el fin de acelerar los procedimientos, intentando evitar precipitaciones que pudieran ser dramáticas.

Las autoridades haitianas han advertido a Francia contra una «precipitación» que pudiera ser dramática ya que tras los escombros y la inmensa tragedia, también son de temer los más odiosos tráficos de seres humanos. Las asociaciones de defensa de niños y menores también han advertido al gobierno contra los riesgos de «precipitaciones dramáticas». En este sentido también se han expresado diversas ONG como Save The Children, World Vision y la Cruz Roja.

En el dispositivo de urgencia humanitaria, Francia ha previsto varios «escalones». La célula que ya trabaja en Haití deberá recoger toda la información básica sobre los huérfanos o presuntos huérfanos. Se considera imprescindible evitar el «robo» de niños y las «equivocaciones» dramáticas. Resueltas las cuestiones de identidad básicas, los Ministerios de Justicia, Interior y Asuntos Exteriores coordinarán sus trabajos de urgencia, con el fin de acelerar el procedimiento de adopción de los 900 casos pendientes, que debieran solucionarse en cuestión de días o semanas.

Según la «Agence française de l´adoption» (AFA), Francia es, desde hace años, el primer país de acogida de niños de Haití. En el 2006, entre los 1.300 niños haitianos adoptados en todo el mundo, 591 fueron adoptados en Francia.

 

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