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Una fundación capta pisos vacíos para cederlos a personas con dificultades sociales

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 561

lavanguardia

En el segundo primera del número 25 de la calle Francesc Campderà de Lloret de Mar están de 31-12-2012ja2reformas. Pero no son unas obras cualquiera. La familia Martínez, en sus ratos libres, se enfunda el mono de trabajo y ropa vieja para arreglar el piso en el que pronto, muy pronto, vivirán lnés Martínez, de 43 años, y su hija Amalia, de 17. No son profesionales de la albañilería ni de la pintura, pero se apañan bastante bien, gracias en parte a las nociones del padre de Inés, Antonio, al que siempre le ha gustado hacer remiendos en casa. Un piso parcialmente amueblado con una habitación, un baño y un salón-cocina, por el que esta familia monoparental, que tiene serias dificultades para acceder a una vivienda, pagará un alquiler bajo -150 euros al mes- a cambio de hacerse cargo del mantenimiento y puesta a punto.

Detrás de esta imaginativa solución al sobreendeudamiento, desahucios y problemas de vivienda de muchas familias está la Fundació Servei Gironí de Pedagogia Social (Fundació SER.GI), una entidad privada sin ánimo de lucro de Girona que, entre otras cosas, gestiona las bolsas de alquiler social municipal de Girona y Lloret de Mar. La acción se enmarca dentro del proyecto "Habitem Tots! Accions per al manteniment de l'habitatge", que va dirigido a familias que se encuentran en riesgo de perder su casa, ya sea porque no pueden afrontar el alquiler del piso o la carga de una hipoteca. Los técnicos de la fundación se han inspirado en una fórmula que hace siglos que se practica, especialmente en las zonas rurales, donde la figura del masovero es aún vigente. "No inventamos nada. El masovero existe desde hace tiempo, pero nosotros hemos dotado esa figura de marco legal", explica Peru Álvarez, uno de los técnicos del programa de vivienda de la entidad.

La Fundación ha iniciado una campaña para captar pisos vacíos con el fin de que puedan ser ocupados por familias en riesgo de exclusión social que se harán cargo de las mejoras y conservación a cambio de una reducción del precio del alquiler. "Queremos cambiar la mentalidad del propietario, hacerle entender que con una vivienda vacía puede ayudar a personas necesitadas y, al mismo tiempo, ellos también salen beneficiados ya que los inquilinos repararán las deficiencias del piso", explica Joan Trujillo, otro de los técnicos de esta fundación. Lloret de Mar, Girona y Figueres son las ciudades donde se está empezando a implantar este proyecto, financiado por la Fundació La Marató de TV3, que ha concedido a la Fundació SER.GI, 135.000 euros para impulsarlo.

Inés, que es una de las primeras beneficiarias de este programa, respira ahora más tranquila porque pronto volverá a tener un techo propio donde poder vivir. Hace algo más de un año tuvo que dejar el piso de alquiler en el que residía con su hija, en Lloret, porque ya no podía pagar los 450 euros que le pedía el propietario. "La anciana que cuidaba a diario falleció, la ayuda del paro se agotó y las tareas de limpieza que hacía en pisos eran muy esporádicas. Fue un momento complicado", recuerda.

Tras dejar el piso, Inés se instaló en casa de sus padres, una casa prefabricada levantada en la década de los ochenta en una de las urbanizaciones de Vidreres y donde la familia Martínez, natural de Badalona, pasaba las vacaciones de verano, las fiestas o algunos fines de semana. Pero la casa, apartada de todo, no era práctica ni para Inés ni para su hija, que para desplazarse al instituto o para ir a hacer la limpieza de alguna casa de Lloret dependían de Antonio. "Mi padre se pasaba el día haciendo de taxista", explica Inés, que decidió buscar una alternativa. En Benestar i Família le informaron del programa de masovero urbano que había acabado de impulsar la Fundació SER.GI. La entidad le ofreció dos pisos donde alojarse con su hija. Uno, situado en la zona de Fenals, con piscina comunitaria y jardín por el que debía pagar 300 euros al mes, o el que finalmente ha elegido, pendiente de algunas mejoras, y con un alquiler más barato. "Prefiero pagar menos e ir más desahogada porque no se sabe qué puede ocurrir mañana", cuenta esta madre que, pese a todo, afronta 2013 con optimismo.

La familia Martínez lleva un mes arreglando el piso en horas muertas. Que si una capa de pintura en el techo y en las paredes, que si ahora lijamos puertas y muebles, cambiamos persianas, pegamos papel pintado en la pared... El coste del material de obra va a cargo de la Fundació SER.GI, que también paga la compra de muebles o utensilios indispensables que requiera el domicilio. Inés busca y rebusca el precio más barato. "He encontrado una barra americana de cocina por 19 euros. Recorro muchas tiendas de segunda mano antes de comprar", afirma Inés. Se la ve enormemente ilusionada con la nueva vida que comenzará pronto -confía que será a finales de enero-, una vez le den el alta de la luz y el gas y acabe las reformas.

Eso será posible porque su particular ángel de la guarda, un propietario que tenía un piso vacío desde hacía tiempo, ha decidido ceder su uso durante cinco años a la Fundació SER.GI. Tras este gesto está una entidad sin ánimo de lucro del ámbito cultural de Girona, que heredó el piso de uno de sus socios, y lo puso a disposición de SER.GI. La vivienda estaba cerrada a cal y canto desde hacía más de un año, en parte, porque la organización no tenía suficiente dinero para pagar sus gastos. "Ahora, lo que percibamos del alquiler nos ayudará a cubrir los gastos de la comunidad de vecinos, el IBI y otros impuestos", explica el tesorero de la entidad, enormemente satisfecho de que este piso tenga finalmente un uso social. "No queríamos hacer negocio con él. Estamos muy contentos que una familia con dificultades se pueda beneficiar de este inmueble", añade. El contrato estipula que Inés pagará, durante los dos primeros años, un alquiler de 150 euros al mes y a partir del tercero, 200 euros, un precio muy por debajo del coste de mercado.

De hecho, el beneficio entre inquilino y casero "es mutuo", afirman los técnicos de SER.GI. "Por una parte, el arrendatario puede rehacer su vida, y por otra, el propietario pasa de tener un piso vacío que le genera gastos a un piso ocupado por una familia que no le supone gasto alguno y que a su vez se revaloriza gracias al mantenimiento y mejoras que hace la familia que lo ocupa", explica el técnico Peru Álvarez. La idea de la fundación es que los beneficiarios de estas viviendas tengan alguna experiencia laboral vinculada a la construcción, fontanería o pintura o, como el caso de Inés, una red familiar o de amigos que la pueda ayudar.

El director del área social de la Fundació SER.GI, Bru Pellissa, constata que cada vez existen más propietarios que no pueden asumir el coste que puede implicar la reforma de su piso y, aunque les gustaría alquilarlo, lo tienen vacío porque ninguna inmobiliaria quiere ofrecerlo a clientes por sus carencias. La entidad ha contactado con otros dos dueños de pisos de Girona dispuestos a cederlos. La operación se podría cerrar en los próximos días.

Los técnicos de SER.GI realizan un seguimiento socioeducativo de la familia y les brindan su apoyo para rebajar su estrés y su angustia. Además les dan pautas para mejorar su autonomía y formación. Inés tiene ahora una segunda oportunidad para empezar una nueva vida en un piso que le permitirá contemplar el futuro con otra mirada.

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