Imprimir

Las ONG promueven los legados solidarios como una vía para obtener recursos

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 729

lavanguardia

Magdalena Fernández, empleada de banca prejubilada de 57 años y activista pro derechos 28-10-2012ja2humanos de Madrid, lleva dos décadas colaborando con Amnistía Internacional (AI). Y desea seguir haciéndolo después de su muerte. Por ello ha dispuesto en su testamento dejar una parte de su patrimonio a AI y a Médicos sin Fronteras (MSF). Según el Código Civil español, sus herederos, en este caso su madre, tienen derecho a la mitad de su herencia, la legítima, mientras que el resto de su patrimonio es de libre disposición. En Catalunya, la legítima es del 25%.

La fulminante caída de las aportaciones públicas ha hecho que muchas oenegés vean peligrar su futuro sino diversifican la procedencia de sus recursos. Ante tal panorama, las herencias se perfilan como una vía a potenciar. El Col·legi de Notaris de Catalunya calcula que actualmente un 3,5% de las herencias contiene legados solidarios. "En Catalunya, el 56% de los destinatarios de estos legados son entidades sociales y el 44% restante órdenes religiosas, pero en España los porcentajes se invierten", apunta José Alberto Marín, vicedecano de los notarios. El 30% de los legados solidarios del conjunto de España proceden de Catalunya: en el 2011 ascendieron a 18 millones de euros y de enero a julio de este año a 8,5 millones.

AI es una de las siete entidades que en el 2007 emprendieron una campaña (legadosolidario.org) para informar a sus socios y a la ciudadanía en general sobre la posibilidad de dejar parte o la totalidad de la herencia a una oenegé. Ahora ya son 20 las organizaciones que se han sumado a esta iniciativa, entre ellas Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la Infancia, que el año pasado ingresó 4,6 millones de euros por este concepto, lo que representa el 8,7% del total de sus ingresos en España. "Para muchas oenegés las herencias se están convirtiendo en un pilar económico; entre el 2009 y el 2011 hemos recibido 78 legados que han supuesto once millones de euros. Ahora estamos recogiendo los frutos de la campaña de información", explica Paloma Escudero, directora de Unicef.

En el caso de Unicef, más del 60% de las personas que incluyen a esta agencia de la ONU en sus últimas voluntades ya son socias de la misma y la mayoría no tiene familiares cercanos. "El perfil responde a ciudadanos normales que nos dejan 30.000 o 40.000 euros o un piso, una plaza de garaje... El problema es que ahora los inmuebles no son tan fáciles de vender", añade Escudero. En el 2011, un total de 27 personas notificaron a Unicef que le dejaban parte de su herencia. "Muchos de los donantes expresan su voluntad de repartir el legado entre oenegés de diferentes ámbitos... En España quien colabora lo hace con más de una entidad", añade Escudero.

Natalia Delgado y su familia colaboran habitualmente con cinco oenegés, a cada una de las cuales dejarán una cantidad económica, según queda fijado en su testamento. "Con mi marido decidimos hacer un legado solidario en función de las causas, a la infancia, a la salud, al desarrollo, al medio ambiente y a los derechos humanos. Cuando muera quiero seguir ayudando y eso es lo más importante que puedo enseñar a mis hijos, de 14 y 12 años", cuenta Delgado, directora de un call center en Madrid.

Romana Martínez, vecina de Godella (Valencia) de 53 años y sin hijos, también ha hecho testamento. Su voluntad es repartir su herencia entre su pareja y Unicef, organización con la que colabora desde hace dos décadas. "Pero si al morir no tengo pareja lo dejaré todo a Unicef, estoy especialmente sensibilizada con la situación de las niñas y su educación", cuenta esta profesora de la Universitat Catòlica de València.

Las oenegés con un perfil de donante más joven se plantean las herencias como un proyecto a medio plazo. Este es el caso de AI, que ha detectado un incremento del número de personas que piden información sobre los legados solidarios pero cuyos ingresos por esta vía todavía son aleatorios y modestos: 5.000 euros el año pasado y 165.000 en el 2009. "Hace años esta posibilidad era muy desconocida, pero poco a poco vas conociendo a gente que empieza a hacer testamento a favor de oenegés", reflexiona Magdalena Fernández, voluntaria de AI.

Como Magdalena, la mayoría de personas que legan a una entidad social no tienen hijos y acostumbran a ser mujeres. "Es importante que todos hagamos testamento para evitar luego problemas a los herederos. En mi caso considero que Amnistía Internacional ha logrado durante sus 52 años de historia avanzar en materia de derechos humanos, pero todavía nos queda mucho por conseguir. Si, cuando muera, con mi dinero puedo contribuir a que el mundo sea más justo, ya estoy satisfecha".

 

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web