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Una mujer contra los barrabravas

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 270

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Febrero de 2004. Un hombre entra a la sede social del club Atlanta. Mirada desencajada, gesto15-07-2012ja1 extasiado. Hay algo en su forma de moverse, en su mirada cargada de una energía repleta de miedo, como un animal acorralado, respirando esa atmósfera de terror que lo rodea y que a la vez lo alimenta de su propio y primitivo y visceral terror. Da un paso, dos, tres. Alguien advierte que tiene un martillo en la mano. Dónde está el presidente, que dónde está, que salga. Una voz agazapada se atreve a decirle que el Presidente no está. Y entonces el hombre transmite su furia y desaprobación de la única forma que le sale: a través de martillazos en las paredes y los vidrios. Que aparezca. Que aparezca, eh, grita. La fiera está acorralada, la fiera está incontenible. Y es como un torbellino violento dando martillazos, ahora al monitor de una computadora, ahora a un televisor, ahora a otro. Nadie puede detenerlo, o no, no es que no puedan, sino que no se atreven. Después de unos segundos que son eternos el torbellino-hombre con martillo desaparece, dejando atrás un escenario de caos y destrucción y por qué no de tristeza: o eso es lo que ven los ojos de Mónica Nizzardo al ver la sede de su Club destruida. Y no puede, no, no puede con ello, ver eso la supera. Se sube a un taxi, del taxi a la comisaría. Se enfrenta al policía de mesa de entradas. Vengo a denunciar a un barrabrava, dice. Y ése es el principio de su lucha, ése, es el principio de esta nota.

EL PRINCIPIO DE LA LUCHA

"Denuncié como Mónica Nizzardo, como ciudadana, aunque en ese momento era parte de la CD de Atlanta. Yo había sido testigo; algo adentro mío había dicho basta. Me vinieron a presionar para que retirara la denuncia pero no lo hice. Antes del juicio oral con el barrabrava de Atlanta, yo registré la página salvemosalfutbol.com.ar. La idea era establecer un espacio donde socios y simpatizantes del fútbol pudieran denunciar hechos de violencia. Me llamaron de todos los medios, y el periodista Gustavo Veiga me puso en contacto con todas las madres que habían perdidos sus hijos en el fútbol y estaban nucleadas bajo el nombre de FAVIFA (Familiares de Víctimas de la Violencia en el Fútbol Argentino). Hablar con esas madres me abrió los ojos. Y así fue que empezamos a trabajar juntas".

Mónica Nizzardo preside desde entonces la ONG Salvemos al Fútbol. Ante hechos de violencia dentro y fuera de los estadios, son los encargados de denunciar. Pero también asisten a las familias y se encargan de algo muy importante, concientizar. Porque si la violencia es miedo, y el miedo ignorancia, mejor informar, y de este modo, prevenir.

"Ante el ministerio de Seguridad, hicimos diferentes reclamos y pedimos campañas de concientización y prevención en los estadios. Ellos se sienten molestos porque nosotros denunciamos. Pero nosotros lo que estamos pidiendo es que no se sancionen a escudos de fútbol, porque el escudo representa a miles de hinchas que van pacíficamente a la cancha. Queremos que las sanciones se apliquen a personas con nombre y apellido, que se busquen a los responsables. No puede ser que el tipo que paga una entrada pague por los violentos. Queremos que se sancionen a los comisarios a cargo de los operativos policiales y hasta los responsables de las comisiones directivas".

Pero Salvemos al Fútbol no sería lo que es hoy sin uno de los pilares fundamentales en el aspecto legal. Porque para denunciar hechos de violencia, se tienen que tener herramientas y conocimientos necesarios para poder llevar adelante causas o visitar juzgados o comisarías. En ese aspecto, el exjuez Mariano Bergés es una pieza fundamental dentro de la ONG.

"Después del juicio con el barra de Atlanta, lo fui a buscar al ex juez Bergés para que me asesorara: me estaba metiendo en un terreno que para mí era desconocido. Él fue quien investigó a la barra brava de Boca, y quien puso tras las rejas a un dirigente de fútbol. Se sumó desinteresadamente y me dijo que le diéramos para adelante. Yo creo que Salvemos al fútbol, es hoy lo que es, porque él forma parte de todo esto. La primera causa grande que tenemos como organización fue con Newell´s Old Boys. Un día abro la página y leo un mensaje en el que me decían que me preocupaba mucho por lo que pasaba en Atlanta pero que no veía lo que pasaba en otros clubes, por ejemplo, en Newell´s. Entonces investigamos y vimos que en Newell´s había un presidente que hacía 14 años que estaba en el poder sin elecciones. Fuimos a Rosario y nos reunimos con los opositores. Ellos tenían mucho miedo a denunciar y no querían firmar nada. Entonces nosotros con un grupo de socios firmamos la denuncia. Y empezamos con las movilizaciones en las plazas y las luchas en los juzgados. Hasta que finalmente se llamó a elecciones y este hombre perdió".

EL ORIGEN DE LA FUERZA

Uno habla con Mónica y percibe en su voz la fuerza y la valentía y la sensibilidad de una mujer, pero una mujer con todas las letras. Mónica es fuerte como la madera del roble. No puede quebrarse. Y eso que lo han intentado de todas las formas: juzgados, amenazas, persecuciones, llamados intimidatorios en plena madrugada. Y me pregunto cómo una mujer puede llevar a cabo una empresa así todos los días sin claudicar. Y entonces hay que ir directo a las raíces de ese roble, al origen de esa fuerza. "Me abandonaste por una pelota", le dijo Norman Briski, su profesor de teatro, cuando Mónica le anunció con dolor que dejaba de ser su asistente en el teatro para meterse de lleno en la comisión de Atlanta. Mónica habla de su maestro y sus ojos desprenden lágrimas de recuerdo. Ahí me doy cuenta: su fortaleza radica en su misma sensibilidad. Porque no hay una cosa sin otra. Y Mónica es ruda con los rudos y sensibles con los sensibles. Sin dudas aprendió a ser lo que es hoy en las clases de teatro del viejo Norman. "Hacer teatro con Briski me ayudó mucho. Toda esta fuerza que yo tengo para enfrentarme a la corrupción, a los violentos, a la AFA, todo eso me lo dio el teatro. Y eso se lo debo a él. En una obra que hacíamos, que se llamaba Poroto, el personaje que hacía Norman era de un parroquiano que se pasaba toda la obra mirando la vida pasar a través de la ventana de un café. Y eso me abrió los ojos porque me dije: 'Yo no voy a ver la vida a través de la ventana, yo no quiero ver cómo la vida me pasa por al lado. Yo quiero ser protagonista de mi vida'. Sartre decía que hay dos posibilidades de vivir: O contás o vivís. Y yo elegí vivir. Es que la queja por la queja no va. Para lo único que sirve es para alimentar la propia frustración. Debemos ser protagonistas para poder cambiar. Por eso lo que pedimos desde la ONG es que la queja debe ir seguida de una acción, y cada uno desde su lugar en la sociedad, debe colaborar para que la violencia no le gane al fútbol".

Y de eso mismo se trata, de no mirar las cosas pasar a través de una ventana, sino de levantarse y franquear la puerta y salir a la calle y enfrentarlas. Shakespeare una vez dijo: "De lo que tengo miedo es de tu miedo". Y Mónica Nizzardo sabe del miedo de los otros. Del miedo que tapa las voces y nubla las visiones y hasta hace silenciar testigos. Y por eso pelea todos los días contra ello. Y mientras exista gente que pelea contra el miedo, que no es otra cosa que violencia, la alegría y el color, la cancha y la familia, no serán un imposible.

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