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Una exvíctima de malos tratos crea una ONG en su casa de Granada

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 213

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Palmira Crespo, comercial de una empresa de limpieza, tiene dos hijas y hace unos cuatro18-06-2012e1 años se vio obligada a pedir comida por las iglesias de Madrid para salir adelante. Lo cuenta sin dramatismos. Entonces se acababa de separar de su exmarido, un maltratador que actualmente tiene una orden de alejamiento de ella, y no tenía trabajo después de haber sido despedida de una compañía de telemárketing. La vida puso al límite a esta mujer que comparte su peculiar nombre con la protagonista de la novela 'Más allá del Jardín', de Antonio Gala. Pero lejos de la vida acomodada del personaje de ficción, que cuidaba de su jardín, organizaba fiestas e invitaba a la gente a su casa, esta mujer de carne y hueso ha rozado la indigencia.

Pero salió fortalecida. Y hoy, junto a sus dos descendientes, vive en su tierra, Granada, en el barrio de La Chana, además ha encontrado un empleo y una nueva pareja que poco tiene que ver con el talante violento de la anterior. A pesar de eso ha tenido baches, como el año pasado, cuando se volvió a ver en paro. Y las secuelas psicológicas del maltrato tampoco se le borran con facilidad. Pero ella lucha a diario. Y lo va consiguiendo.

Ramón Fontela es agente de seguros y también engrosó las listas del desempleo el año pasado. Antes, en 2010 -en la firma donde ejercía por entonces de jefe- se encontró con una menuda empleada cuya fuerza y coraje le sobrecogieron sobremanera. Ella se llamaba -y se llama- Palmira. Hoy viven juntos. Y han encontrado sendos trabajos remunerados. Él, además, tiene dos hijos mayores en Barcelona, a los que pasa religiosamente una pensión alimenticia y recibe frecuentemente en su nuevo hogar de La Chana.

En fin, que han levantado cabeza. «Yo siempre he tenido claro que es necesario ayudar a los demás. Igual que los demás lo han hecho conmigo», dice ella ante la mirada atenta y admirada de su pareja. Por eso ambos se dedican en sus ratos libres a recaudar comida entre quienes pueden en el barrio y a redistribuirla entre mujeres y niños desfavorecidos, que son el punto débil de Palmira. «Además, también vamos al Banco de Alimentos si vemos que hay más necesidades de viandas de lo que nosotros podemos hacer acopio y ofrecer. La gente viene a casa y se lleva las raciones», explica él.

Calle López Sancho

Para dar cobertura legal a todas estas actividades, que cada día son más, ambos han creado la asociación Cepamn, legalizada desde el pasado mes de febrero en el registro de la Junta de Andalucía. «Significa Centro de Primera Atención de Mujeres y Niños. Estamos en casa por el momento, en la calle López Sancho número 5, tercero A, izquierda. Para quien lo necesite. Nuestros principales destinatarios son mujeres y sus hijos que estén en situación de marginación por razones de pobreza, prostitución, problemas legales o violencia doméstica. Les prestamos asesoramiento jurídico y procuramos bienestar», abunda Ramón Fontela.

Mujeres del barrio ya han solicitado su ayuda. Y la están recibiendo. Palmira sabe cómo ponerlas en contacto, por ejemplo, con el Instituto Andaluz de la Mujer, donde ella misma ha recibido atención psicológica. «Pero no nos engañemos, no solo son inmigrantes. Ahora hay muchísimas españolas pasándolo muy mal. Un 50% de las que nos solicitan ayuda. Nosotros bajamos meriendas al Centro de Servicios Sociales del barrio y hay muchos niños cuyos padres no les echan comida por la tarde porque no tienen dinero. Son españoles en su mayoría a los que se les han acabado todas las ayudas posibles», ilustra con cara compungida ella que, afortunadamente, ahora puede hacer frente a su hipoteca de manera regular.

«Nuestro siguiente reto es crear un comedor social en La Chana. Estamos mirando un local cerca de las vías del tren para alquilarlo. Hay mucha gente particular que está colaborando en esto, también trayendo ropa a casa que luego redistribuimos. A ver si conseguimos lo del comedor social porque hace mucha falta», narra Ramón.

Y Palmira, que ha experimentado en sus carnes de todos los problemas de los que habla, apostilla: «Primero empiezan las dificultades económicas, luego los conflictos de pareja y esto es caldo de cultivo para los malos tratos. Se da mucho. Pero si yo he sido capaz de salir de ese círculo, ¿por qué no pueden hacerlo otras mujeres? Yo las animo a luchar. Aquí estamos para echarles un cable».

Entre sus últimas hazañas, Ceapamn organizó el domingo 22 de abril la I Feria del Libro y un Taller de Floristería en la plaza de La Chana. Además, pidieron la colaboración ciudadana para que cada asistente acudiera con un kilo de comida, que después ellos repartieron entre los más necesitan de la zona. «Pasarlo mal te hace tener más ganas de ayudar a los demás», concluye la presidenta de la nueva oenegé.

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