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El aumento de los casos de desnutrición en los menores lleva al límite a las ONG

Escrito por diagramgen on . . Visitas: 241

laopiniondetenerife

El aumento de casos de desnutrición en menores santacruceros ha llevado al límite de su11-06-2012e1 capacidad a las ONG que trabajan en el municipio. Además de los 591 menores en riesgo de exclusión social que tiene la capital, según datos facilitados por la concejalía de Asuntos Sociales, un 32% más que el año pasado, cada día cientos de niños acuden a sus centros educativos sin desayunar e incluso sin haber cenado la noche anterior. Los colegios y las organizaciones que ofrecen de manera desinteresada alimentos a las familias más necesitadas no dan abasto. Los recortes en las subvenciones complican aun más la situación.

"LLevamos meses metiendo lo que sobra en el comedor en las mochilas de los niños que sabemos no van a tener nada que cenar en casa", admitió Ángeles Rodríguez, directora del colegio Ofra-San Pío. Esta situación no es nueva, "se ha hecho en otras ocasiones con algún que otro estudiante cuando su caso particular lo requería", relata. Ahora, sin embargo, "la falta de recursos en las familias de casi todos nuestros niños es como una enfermedad crónica", remarcó.

La peor parte se la llevan los más pequeños. Los que cursan primero, segundo o tercero no se dan cuenta de lo que pasa, pero sí que en casa "sus padres a todo lo que piden dicen ahora que no", matizó la directora del pequeño centro. Los mayores, ya de quinto y sexto, son más conscientes de los problemas. "Se plantean incluso qué pasaría si su madre perdiera su casa si no encuentra trabajo después de tanto tiempo buscándolo", aportó la directora. "Te sientes impotente por no saber qué responderles. Lo peor es que realmente se pueden quedar en la calle en cualquier momento", subrayó.

Por si ya fuera poco no tener a menudo nada que llevarse a la boca, el problema se complica por la ansiedad que provoca en los menores esta situación. "Rinden menos en clase porque están preocupados. Eso, al final, se refleja siempre en sus notas", concluyó Ángeles Rodríguez.

Para paliar esta situación, el Ayuntamiento de Santa Cruz ha firmado recientemente con la Fundación La Caixa el programa Caixa Pro-Infancia, un proyecto piloto que tras conocer sus primeros resultados en el municipio capitalino comenzará a aplicarse en otras ciudades españolas. Su principal objetivo es la prevención, sobre todo en edades tempranas. El área de Servicios Sociales coordinará las unidades de trabajo y desde La Caixa se elegirán las ONG que trabajarán de manera directa con los menores. Se centrarán, sobre todo, en problemas derivados de la crisis, como los propios problemas de desnutrición o la falta de material escolar para estudiar.

Organizaciones como Padre Laraña conocen de primera mano esta problemática. La Asociación, único centro de día para menores de todo el municipio santacrucero, atiende en estos momentos a 86 en el barrio de Ofra. Ya están por encima de su capacidad –80 niños como máximo– y no pueden soportar durante más tiempo la situación. De hecho, las solicitudes para acceder a este recurso aumentan cada año que pasa. En estos momentos tienen una lista de espera de 27 familias y cada día acuden más personas a solicitar información para inscribirse.

La directora del centro, Isauri Molowny, tiene claro que, a pesar de su inocencia, los niños son "conscientes de todo lo que ocurre". "Les preguntas si han salido el fin de semana y te contestan que no. Les dices que qué tal en casa y no responden para no pasar vergüenza", remarcó.

Dentro de los 591 casos de menores en riesgo que posee el municipio, 178 residen en Ofra. Aun así, cada vez con mayor frecuencia se reciben solicitudes sobre todo de los barrios del Distrito Suroeste, donde destacan La Gallega, El Sobradillo y Barranco Grande. Padre Laraña recibía, cada año, unos 120.000 euros en subvenciones. El resto, sobre todo alimentos, se consiguen gracias a las aportaciones de particulares y empresas solidarias. Aproximadamente 20.000 euros de estas subvenciones institucionales llegan desde el Ayuntamiento capitalino y el resto del Gobierno de Canarias. Sin embargo este año ya han recibido menos aportación del Ejecutivo regional, por lo que tienen que "apretarse el cinturón" y han llegado a plantearse la posibilidad de cerrar durante el mes de agosto por primera vez en 30 años.

Otro de los casos más llamativos es el de la ONG Sonrisas Canarias, con sede en el barrio costero de Valleseco. El año pasado el número de familias con menores que solicitaban ayuda a esta organización aumentó un 35% con respecto a 2010. Si el dato se remonta a 2009 el incremento total en dos años asciende a un 80%. "Es una barbaridad" aseguró Luis Febles, portavoz de esta asociación.

"Cada vez es mayor el número de familias enteras con niños que llegan hasta nosotros en situación de precariedad", explicó. Aunque conocen los datos y son conscientes de que en Ofra es "alarmante" el incremento de casos, hasta Sonrisas Canarias llegan cada día sobre todo desde zonas del Suroeste como Añaza, Santa María del Mar y, de nuevo, zonas como El Sobradillo o Barranco Grande.

"Nosotros no pedimos dinero en forma de subvenciones, pero sí más ayuda para conseguir alimentos", apostó Febles. Mañana, tarde y noche "hay que atender a estos chicos y es muy duro no tener siempre algo que ofrecerle cuando más lo necesitan porque están pasando hambre", remarcó.

Los adultos se conforman con lo que se les pueda dar: pasta, arroz o atún son algunos de los principales alimentos que esta ONG puede aportar a la dieta de estas familias. Sin embargo, a los menores es más complicado negarles "un capricho". "Que las madres te pidan galletas o chocolate demuestra que no les pueden dar ningún capricho. Y es mucho el desconsuelo acumulado", comentó Febles.

Leonardo Ruiz, presidente de Cáritas Tenerife, cree que la situación actual es "alarmante". "Un 40% de los niños que acuden al colegio en Canarias lo hacen sin desayunar bien y ese porcentaje es bastante similar en el caso del municipio de Santa Cruz", afirmó. "Hay barrios donde la pobreza es absoluta y donde los niños no tienen nada que comer", agregó. Lo peor es que este problema "parece no tener solución y no se ve ninguna luz al final del túnel".

En el caso de Cáritas, muchas familias reciben en estos momentos vales para acudir a los supermercados a comprar lo que realmente necesiten. Entre los productos destacan sobre todo alimentos de primera necesidad. Con respecto a 2010, el año pasado repartieron un 9% más de esos vales entre todos sus usuarios. En el caso de los menores, la situación vuelve a cambiar. Se nota un mayor incremento en la petición de productos destinados a los recién nacidos, como pueden ser los pañales o las toallitas hidratantes.

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