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Una ONG recurre al Banco de Alimentos para atender a 16 niños en desamparo

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Un total de 16 niños a los que el Gobierno de Canarias declaró en desamparo, después de retirar la custodia a sus03-02-2012JA1 padres, comen gracias a los donativos del Banco de Alimentos. Los menores residen en dos hogares de la ONG lagunera Anchieta. La subdirectora de la entidad, Verónica Polegre, confiesa que las estrecheces económicas que atraviesan se deben a la merma de donativos por la crisis y a la congelación de las subvenciones públicas con las que se financia la atención de los chicos.

Según Polegre, la escasez de fondos impide mantener los hogares en unas condiciones "dignas". "Llevamos años con el personal sobrecargado de trabajo y encima cobrando salarios bajos. Pero ahora el dinero ya no nos da ni para reponer los tenis de los niños que se rompen o la ropa interior. No tenemos ni para cortarles el pelo, llevarlos al dentista o comprarles un par de gafas", denuncia.

Para mantenerse a flote, en la asociación hacen malabares con el presupuesto. "Recurrimos al Banco de Alimentos para ahorrar un poco en la comida y con eso pagar los gastos sanitarios. Pero muchas veces nos vemos obligados a salir a pedir o a buscar a alguien que quiera hacer una obra de voluntariado porque no hay dinero para arreglarle los dientes o comprar una montura a nuestros internos".

En los dos hogares de Anchieta trabajan ocho educadores. En el turno de mañana y en el de noche hay un trabajador en cada casa, en tanto que a la tarde hay dos para que uno pueda salir con quienes deben ir al médico, hacer alguna gestión o recibir la visita de sus familiares. Tienen ocho niños internos en cada hogar con edades comprendidas entre los 10 a los 17 años. Muchos de ellos están en tratamiento psicológico por problemas de conducta.

La asociación recibe solo una subvención de 50 euros diarios por cada niño del Cabildo de Tenerife, pero sus responsables calculan que el coste real de su manutención es 80 euros. Hasta ahora, los donativos compensaban ese desfase, hasta que llegó la crisis.

El año pasado, Anchieta y otras cuatro asociaciones que acogen a un centenar de niños en Tenerife –Asociación Kanaria de Infancia, Mensajeros de la Paz, Don Bosco y Nuevo Futuro– pidieron al Cabildo que elevara a 80 euros la ayuda, pero aún no han recibido respuesta.

También solicitaron a la Corporación insular que evitara retrasos como el de 2011, cuando la subvención anual que debían cobrar a principios de enero se liquidó en abril. "Estuvimos dos meses sin cobrar. Todos ganamos 1.000 euros con independencia de la titulación y el cargo. Es un trabajo vocacional y muy sacrificado, pero también tenemos familias", recalca Polegre.

El de Anchieta fue el primer hogar de menores con medidas de protección de Tenerife. La ONG se creó en 1973 como alternativa a los macrocentros de la Casa Cuna, San Miguel y las monjas Oblatas. Su idea de personalizar la atención infantil en pequeños grupos fue pionera.

Según la subdirectora, los problemas de financiación comenzaron a finales de los noventa, cuando el Gobierno de Canarias delegó sus competencias sobre hogares de protección en los cabildos. "A partir de entonces, el dinero empezó a bifurcase en otros proyectos sobre infancia". Un 60% de los niños declarados en desamparo están en centros del Cabildo tinerfeño. El resto, al cuidado de ONG.

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