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El mal uso de las sillitas multiplica por 4 el riesgo de muerte infantil en accidentes de tráfico

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elcorreo

Utilizar mal la sillita para niño en el coche multiplica por cuatro el riesgo de muerte infantil en caso de accidente sufrir unsilla tráfico. Según destaca el estudio 'Buenos y malos usos de las sillitas infantiles', elaborado por Línea Directa, usar mal estos elementos de seguridad es una causa determinante en la mortalidad infantil en carretera, pero, además, en cuatro de cada cinco casos en los que el menor sobrevive, el pequeño puede sufrir lesiones y secuelas muy graves.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, alrededor de 40 niños que van como ocupantes del coche fallecen y unos 2.950 resultan heridos cada año en España. De ellos, el 40% no hacía uso de ningún sistema de retención infantil, y ello a pesar de que circular con menores sin utilizar la correspondiente sillita, conlleva la pérdida de tres puntos en el carné y multas de hasta 260 euros.

Se calcula, además, que siete de cada diez niños que viajan en coches no utilizan correctamente la sillita. Esto implica que, extrapolando estos datos a los primeros ocho meses del año 2011, alrededor de 20 niños han fallecido porque no estaban utilizando correctamente el sistema de retención infantil (SRI). A tenor de estas cifras, la DGT estableció como una de las principales prioridades de su Plan Estratégico de Seguridad Vial 2011-2020 evitar que los accidentes de circulación dejen de ser la primera causa de muerte en los niños mayores de cuatro años.

La aseguradora analizó más de dos millones y medio de accidentes registrados por la compañía en los últimos cinco años. Según estos datos el 2,75% de los niños de entre 0 y 6 años que sufrieron un accidente tienen secuelas permanentes derivadas del choque. Además, la compañía concluye que más del 27% de los menores accidentados precisan de tratamiento médico tras la colisión, que suele alcanzar una duración media de alrededor de 25 días. Otro dato aportado por la aseguradora es que la accidentalidad infantil afecta 13,5 puntos más a los coches que circulaban correctamente en el momento del accidente.

Riesgos a evitar

Línea Directa, en colaboración del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid, realizó en un banco de pruebas las consecuencias de los malos usos más habituales para los pasajeros infantiles en 15 choques frontales a 50 kilómetros por hora. En los ensayos se han utilizado 'dummies' que representan a niños de un año y medio, 3 y 6 años con los tres tipos de sistemas de retención más comunes.

En el caso de las sillas para niños de hasta 13 kilos, como el movimiento es totalmente descontrolado, el bebé corre el riesgo de golpearse con algún elemento interno del vehículo, como la palanca de cambios, o con el propio conductor. Si no se desactiva el airbag del asiento delantero no sólo se duplican las cargas en la cabeza del bebé, que puede llegar a soportar un peso de 120 kilos, sino que además puede sufrir graves lesiones en el cuello y en la cabeza, entre un 20 y un 50% más.

Para las sillas de 9 a 18 kilos, las que se colocan en los asientos posteriores, si no se sujeta la silla con la cinta superior del Isofix, en un golpe frontal a 50 km/h los menores sufrirán lesiones severas en la cabeza, el cuello y el pecho (fracturas de cráneo, vértebras cervicales y costillas). Esta situación se agrava considerablemente si no se sujetan los anclajes inferiores, ya que la silla puede salir disparada, con lo que probablemente se lesionen también otros ocupantes del coche, y el riesgo de que el niño sufra lesiones en la cabeza aumenta un 50%.

Cuando la silla tiene anclaje universal, si no se sujeta bien con el cinturón del coche corre el riesgo de desplazarse, con lo que aumentan las posibilidades de que la cabeza del menor golpee contra el asiento delantero y éste sufra diferentes lesiones en cabeza y pecho. En caso de accidente, si se dejan holgados los arneses de seguridad de la sillita, el pequeño sólo estará retenido por la zona pélvica, con lo que su torso y cabeza pueden golpear de forma violenta contra el respaldo y el reposacabezas del asiento delantero primero y su propio respaldo después, rebasando ampliamente los límites de lesión establecidos.

Según el estudio, si se trata de elevadores para menores de hasta 35 kilos, su mal uso deriva en dos situaciones muy peligrosas, por su severidad en las lesiones, que se corresponden con pasar el brazo por encima del cinturón de seguridad y circular con el cinturón colocado por encima de los cuernos del alzador. En estos casos, el menor, además de lesiones en la cabeza, cuello y pecho, puede sufrir la penetración abdominal del cinturón de seguridad. Si se viaja sin el alzador, los esfuerzos de inercia a los que se ve sometido el cuello del menor no sólo se multiplican por dos, sino que es muy probable que se produzcan graves lesiones en las vértebras cervicales.

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