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Asociaciones y expertos apoyan que las maltratadas den testimonio en las aulas

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diarioVasco

La mejor prevención para la violencia de género es la educación. Lo dicen asociaciones y psicólogos, que aplauden latestimonio iniciativa del Gobierno Vasco de llevar a las aulas testimonios de víctimas de la violencia machista. El lehendakari Patxi López presentará el plan el jueves en el pleno de política general que se celebrará en el Parlamento Vasco. Se trata de una ampliación del Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia en la Escuela, por el que víctimas de ETA acuden desde el curso pasado a centros escolares vascos. «Lo más directo parece invertir en programas de igualdad, pero el modelo de pareja que pesa en los adolescentes es el de sus padres o el de sus abuelos», explica Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología de la UPV/EHU e investigador de la violencia de género. «Las conductas de desigualdad, el ver que el hombre tiene un papel dominante sobre la mujer, puede llevarles a interiorizar estereotipos de valores más tradicionales. Contra ello actúan las campañas preventivas y el ver a las chicas con el mismo nivel académico e independencia económica. Vamos por el buen camino. La lluvia fina va empapando el terreno. Pero hay que hacer frente a niveles de desigualdad existentes desde hace mucho».

La profesora de lengua y literatura María Antonia Moreno participa en el programa 'Nahiko' que Emakunde desarrolla desde 2003 en centros escolares vascos para prevenir la violencia machista y que este año llegará a cerca de mil alumnos. Como asesora de la Consejería de Educación de Asturias, Moreno introdujo la perspectiva de género en los currículos oficiales de Primaria, Secundaria y Bachillerato. «Es bueno que el alumnado tenga referentes», defiende. «Están muy bien los positivos pero tienen que conocer la realidad. Y una de las lacras sociales actuales es la violencia contra las mujeres. Desde fuera la espiral de la violencia es difícil de entender. La iniciativa del Gobierno Vasco es una idea para copiar».

La educación es la mejor baza preventiva contra la violencia. «La violencia contra las mujeres no se basa en personas violentas sino en la discriminación, la desigualdad y el sexismo. O atajamos estas ideas o nunca terminaremos con ella. Por eso la escuela es el sitio ideal».

Estereotipos sorprendentes

Autora del blog 'Marian Moreno. Coeducación', apuesta por un ambiente relajado en las clases para que las ideas afloren. «Salen estereotipos sorprendentes. Por ejemplo, que las labores domésticas no son cosa de los hombres porque degradan la masculinidad. La relación sexual ideal para muchos chicos se basa en sumisión y posesión y cantidad frente a calidad. O la idea de que las mujeres víctimas de violencia lo son porque ellas quieren. Nunca les pasaría a ellas o a ellos».

Moreno utiliza la literatura como vehículo para ayudar al alumnado a ver las cosas de otra manera. «Siempre he sido una gran lectora. Siendo adolescente había muy pocos personajes femeninos que me gustaran. Faltaban mujeres aventureras, dinámicas o luchadoras. No había heroínas que me gustaran. Y me tenía que ajustar a los héroes masculinos».

Siguen faltando modelos para las chicas. «No hay un catálogo suficiente para ellas. Aunque se amplían no están equilibrados. Está la parte de modelo, belleza y dulzura. También faltan modelos de hombres igualitarios y afectivos, que cuidan a los demás y se emocionan».

La esfera pública queda más lejana para ellas. «La expresión oral a ellos no les cuesta. Las chicas se mueren de vergüenza. Tienen la autoestima más baja. Y hay que atreverse».

Trabajar la coeducación es, de momento, tarea solitaria. «La idea general es que teniendo leyes ya lo tenemos todo y el sexismo en este país todavía está muy arraigado. Estos temas todavía escuecen a una gran parte de la población, que vive su vida en esquemas de desigualdad. Y es un tema muy comprometido porque va directamente a los esquemas de vida de las personas».

El tema de la violencia machista le tocó de cerca. Una alumna dejó el instituto por un problema de violencia de género. «Era una alumna académicamente brillante pero quizás no preparada para la vida. Su padrastro la maltrataba a ella y a su madre. Y entró en una relación así con su novio. Se pusieron en marcha todos los protocolos y se marchó fuera de la ciudad a una casa de acogida. Fue duro y triste pero también alentador ver que no faltaron los apoyos».

Derechos de la mujer

Blanca Estrella Ruiz, presidenta de la asociación Clara Campoamor, es una histórica defensora de los derechos de la mujer. La asociación, fundada en Bilbao y legalizada en 1985, tiene hoy sedes en siete comunidades autónomas. Cada año organizan cursos de prevención de la violencia de género en institutos. «Buscamos fomentar las actitudes no violentas, a través del análisis de roles», explica Ruiz. Los cursos se imparten a chicas y chicos de 12 a 16 años. «Hacemos debates y mostramos las señales de alarma en asuntos que parecen no tener importancia y la tienen».

Son cursos de tres días en los que participan todos los profesionales de la asociación. «Invitamos también a una jueza y un fiscal. Se explica la ley e, indirectamente y con tacto, se les explica cómo deberían actuar si en la familia hubiera casos de malos tratos».

La asociación lleva tiempo pidiendo que las ayudas para los hijos de madres fallecidas por violencia machista sean las mismas que para los hijos de víctimas del terrorismo. En la iniciativa del Gobierno Vasco, Ruiz augura algunos problemas. «Las víctimas del terrorismo ponen cara a su terrible drama pero eso no pasa con las víctimas de la violencia de género», sostiene. «Muchas no pueden dar visibilidad a su caso. Hay quien no se ha atrevido a denunciar. Y tienen hijos. Detrás de su cara, va la de ellos. Las mujeres deberán ir acompañadas y arropadas por profesionales».

Ruiz lleva 30 años trabajando con víctimas de violencia machista. «Muchas mantienen un sentimiento personal de fracaso. Pero el verdadero fracaso es el del maltratador». La formación en las escuelas es crucial, dice ella, maestra de formación «agraviada por Franco en los años 70, cuando me echaron de mi puesto de trabajo».

En lo que va de año han muerto tres mujeres por violencia machista en la Comunidad Autónoma Vasca y 45 en España. En 2010 se denunciaron en Euskadi 4.285 casos de violencia de género, doce cada día. Y en el primer semestre de 2011 han aumentado un 10%. «Cuando la asociación dio cuenta de los datos de violencia machista del último trimestre de 1985, vimos que las mujeres eran muy jóvenes cuando empezaban a sufrir la violencia de género. Y muy jóvenes sus maltratadores. Eso no ha cambiado. La diferencia es que ahora hay una ley, las administraciones tienen programas para prevenirlo y la sociedad está muy sensibilizada. El maltrato no tenía que darse pero se da».

Enrique Echeburúa también detecta algunas contradicciones. «Países nórdicos como Noruega o Finlandia presentan tasas muy altas de feminicidios. Y son países donde las políticas de igualdad están más desarrolladas».

En su opinión, el rol igualitario es mucho más complejo para el hombre. Y no está asumido. «Los cambios políticos y sociales no son sincrónicos con los cambios de actitudes. Si un hombre ha visto en casa la superioridad del hombre sobre la mujer y además eso le reporta una serie de beneficios, la situación no resulta tan sencilla de cambiar. El salirte con la tuya o delegar en la mujer el peso fundamental de la educación de los hijos o la intendencia de la casa permite llevar una vida muy cómoda. Asumir los valores de la democracia en el hogar, interiorizar la situación, lleva más tiempo que los cambios que se han producido en el país. Y afecta a varias generaciones».

El reto es lograr la 'violencia cero', aunque sea una utopía. «Si se mantiene en países que llevan años con campañas de igualdad quiere decir que algo falla. Y es un reto para nuestro futuro y nuestra investigación. Se trata de conocer más sobre la situación y detectar los problemas de forma temprana».

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