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Una tragedia llamada Haití

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elmundo

20-07-2011Hace un año y medio, Haití, el país más pobre de América, sufrió el peor terremoto registrado en 200 años con efectos devastadores. La capital, Puerto Príncipe, quedó destruida y miles de personas murieron bajo los escombros, al menos 220.000. Y todo en un país mísero que apenas llega a los nueve millones de habitantes. Con el objetivo de que no se olvide la grave situación que padecen los haitianos, la Obra Social La Caixa presenta 'Haití, 34 segundos después', un extenso recorrido por el terremoto y sus consecuencias.

La muestra se divide en cinco ámbitos distribuidos en tres espacios de CaixaForum Madrid, una exposición que pretende dar a conocer el esfuerzo, la solidaridad y el espíritu de superación de la población haitiana mediante fotografías de Emilio Morenatti y Marta Ramoneda y los documentales de Oriol Gispert.

"Trato de emocionar al espectador para que comprenda lo que sucede y reaccione, facilitándole información sobre un país que no conoce y de unos acontecimientos muy alejados de su vida diaria", manifiesta Oriol Gispert. Pero no por ello incurre en ofrecer una visión catastrofista del desastre, sino que intenta que las historias que ha filmado terminen "con un toque de esperanza y optimismo".

El motor vital de muchos profesionales de la fotografía es retratar objetivamente una realidad ajena a la suya. Emilio Morenatti y Marta Romaneda divulgan el trabajo de los cooperantes en plenas tareas de emergencia y reconstrucción del país. Una de las salas alberga un simulador interactivo que recrea los 34 segundos del terremoto y un vídeo que reaviva en el espectador, durante unos instantes, la sensación de pérdida de todo mediante los relatos de algunos haitianos. "Mi corazón estaba a punto de explotar"; "temes que la vida se esfume en un instante"; "creíamos que los edificios se derrumbaban porque eran viejos", son algunas de las desoladoras declaraciones de ciudadanos anónimos, recogidas en el vídeo.

Las secuelas del desastre natural, que azotó al país el 12 de enero de 2010, se encuentran muy presentes. "La situación coyuntural del país continúa siendo muy caótica. Las necesidades de Haití son muy grandes un año y medio después de la tragedia. Por ello, queremos que la gente se involucre con la ayuda y la cooperación. Es la forma para impulsar un cambio", explica Francisco Rey, comisario de la muestra. Uno de los objetivos de esta exposición "es, como diría Forges, que no nos olvidemos de Haití", apunta.

Otro objetivo muy importante es mostrar, dentro de todo el caos, "la respuesta en Haití, experiencias positivas de proyectos que han funcionado. Rendir cuentas de estos proyectos. El hilo conductor de la muestra son fotos estremecedoras, pero en ellas, se aprecia a la gente haciendo cosas para cambiar la situación", indica el comisario. Los haitianos están hartos de resignarse ante las desgracias: "No van de víctimas, tratan de buscarse la vida. Vemos a la gente comprando en los mercados, jugando al fútbol, estableciendo vínculos afectivos, tocando el saxo...".

En la prensa internacional, ya no hay información sobre Haití. Se teme que la desgracia se convierta en una estadística archivada. Por ello, la exposición tratará de recuperar "el eco mediático que los medios de comunicación concedieron en sus titulares al desastre". Francisco Rey incide con tono de preocupación, ya que "desgraciadamente los fondos de ayuda han descendido de forma alarmante". Oriol Gispert aboga por estimular "un espíritu crítico que ayude a recuperar una información real y constante". Espera que sus documentales "pueden aportan un granito de arena para que esto suceda".

La inestabilidad política, social y económica de Haití es profunda y compleja. El futuro del país pasa por el nuevo presidente, Michel Martelly, que todavía no ha formado gobierno. "Eso genera desconfianza en la comunidad internacional y provoca que muchos de los fondos estén congelados, no los humanitarios, que se han gestionado bien en la postemergencia pero no en el proceso de reconstrucción". Augura un futuro incierto y duro para el país antillano porque "no solo se puede depender de la cooperación internacional".

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