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Las ayudas de Fundación Michelin en la región han permitido crear 976 empleos

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La responsabilidad social es un concepto en el que cada vez hacen mayor ahínco las empresas, y nomechelin por filantropía, sino ante la convicción de que muchas de estas iniciativas tienen un retorno económico para la compañía que las pone en marcha, revierten en forma de beneficios.

La multinacional Michelin, que ha recibido críticas y también parabienes por su particular forma de relación con sus plantillas, en ocasiones tildada de 'paternalista' puso en marcha en el año 2003 la Fundación Michelin Desarrollo, una entidad que busca la generación de tejido industrial en torno a las factorías de la empresa en el mundo. Esta fundación ha generado en España desde su creación un total de 1.436 empleos mediante el apoyo a los proyectos industriales de 244 pequeñas y medianas empresas e iniciativas emprendedoras a las que ha ayudado a instalarse en las cercanías de sus fábricas.

La idea final es que una parte de los beneficios de Michelin, a través del trabajo de su fundación, apoyen la creación de pequeñas y medianas industrias en los lugares donde se asientan sus factorías. El objetivo que se persigue es que ese crecimiento del tejido industrial genere mayor riqueza para la zona. Los beneficios pueden llegar de dos formas. La primera, en una mayor oferta de industrias que en algún momento pueden convertirse en proveedores locales de la multinacional, «aunque no buscamos la creación de un parque de proveedores», puntualizan desde FMD.

El segundo fin promover una mayor actividad económica en la zona, un aumento que se convertirá en más generación de riqueza lo que conllevará una mejoría del consumo y por tanto, de la venta de automóviles equipados cada uno de ellos con cinco neumáticos.

Crecimiento duradero

«Es que Michelin lo que pretende y busca es algo más allá de la dimensión económica. Lo que se busca es un crecimiento duradero equilibrado entre el resultado económico, el respeto al medio ambiente y la calidad de sus relaciones con las personas» explican desde el seno de la Fundación Michelin Desarrollo que tiene como director a Félix Sanchidrián y como presidente al delegado general de Michelin para España y Portugal, José Rebollo.

La entidad supone además el órgano a través del cual la multinacional del neumático se introduce y participa en la vida local del área donde está instalada. De manera que la función principal es «participar en el desarrollo económico de las zonas en las que Michelin España está implantada industrialmente, promoviendo la creación de empleos en colaboración con los agentes locales de Desarrollo Económico», especifican.

Una puntualización: La pretensión es generar tejido industrial y no formar un parque de proveedores en torno a la factoría. Por este motivo, las ayudas se han otorgado a todo tipo de iniciativas de carácter industrial y también a proyectos de servicios de ayuda a la industria. «De hecho, entre nuestros beneficiarios no hay más de un 30% que también sean proveedores de alguno de nuestros centros de trabajo», matizan en la fundación.

Asesoramiento rápido

La colaboración tiene dos vertientes: La primeras es la aportación a las pequeñas y medianas empresas y proyectos industriales de la experiencia y ayuda técnica que, eso sí, será gratuita y siempre tendrá un carácter puntual y rápido, de manera que cada intervención será breve y dirigida a resolver un problema particular. Ejemplo: una empresa auxiliar del mueble que intenta instalarse en Medina del Campo tiene dificultades para colocar la maquinaria dentro de la nave. Pues los técnicos de Michelin ayudarán a este negocio mediante la colaboración para aconsejar la mejor distribución desde el punto de vista de la seguridad, de la ergonomía de los puestos de trabajo o del flujo de actividad en el interior de la nave. «En todo caso, consejos y asistencia que puede extenderse a otras áreas, pero de estas características y siempre con un carácter momentáneo, de forma que no puede pensarse que sea una asistencia permanente», agregan en la Fundación.

Colaboración desinteresada

En todo caso, una colaboración que no supone, entienden, competencia con las empresas especializadas en asesoramiento «porque no está previsto para la gran empresas, sino para pequeños proyectos que tampoco utilizarían asesorías profesionales», apuntan. «Es, en último extremo, una actuación desinteresada y confidencial, porque no le vendemos nada», añaden. «Trabajamos además, porque así lo quiso la fundación, en colaboración con los actores económicos locales y con las asociaciones de empresarios de cada una de las zonas en las que desarrollamos nuestra actividad».

En Castilla y León estos centros se sitúan en Valladolid y en Aranda de Duero, en Burgos. El límite marcado son proyectos industriales o de ayuda a la industria situados en un radio de cincuenta kilómetros en torno a cada una de las factorías y con el límite provincial. «Hay una cierta flexibilidad en esto, si la iniciativa está, por ejemplo, a 55 kilómetros de distancia», apunta Abel López González, responsable de proyectos de la FMD.

Exclusiones y condiciones

El segundo tipo de ayuda es de carácter económico y tiene, eso sí, algunas condiciones para que su estudio termine en positivo.

De esta forma, están excluidos los proyectos empresariales que ofrezcan servicios a las personas o los de carácter comercial. Se exige además la existencia de una inversión previa por parte del promotor y que la iniciativa cree empleo. Eso sí, «no hace falta colocar a nadie de Michelin, ni existe por supuesto ninguna indicación sobre a quiénes se debe colocar. Esa es una decisión que corresponde en exclusiva al empleador», aclara Abel López González.

El solicitante debe comprometerse a que se trate de empleo a jornada concreta y a mantener el puesto de trabajo durante al menos tres años.

La primera de las fórmulas de ayuda económica es en forma de aval, con un límite del 30% de la inversión y un máximo de 180.000 euros en función del número de empleos creados, con 10.000 euros por puesto de trabajo. De igual manera, la fundación asume los gastos de estudio del crédito. La subvención incluye un primer año de carencia y los cuatro años restantes el pago del capital con un interés del 2%.

1.000 euros por empleo

La segunda de las opciones es que el emprendedor lleve a cabo su proyecto avalado por la entidad Iberaval, con la que la fundación colabora. La fórmula permite que la iniciativa cuente con el paraguas de la avalista y la FMD ofrezca 1.000 euros a fondo perdido por cada empleo que se genere hasta un máximo de 18 y para una inversión máxima de 100.000 euros. Esta cantidad se ingresa en la cuenta del préstamo avalado al objeto de que se reduzca la amortización del empréstito. Los resultados saltan a la vista; en Valladolid se han firmado 137 convenios que han supuesto la creación de 556 empleos, la mayor cifra del total. En Aranda, los 28 proyectos suscritos han creado 217 empleos. Estas cifras dan idea del tipo de negocio que se apoya, con una media de cuatro trabajadores por proyecto.

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