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«Las ONG debemos tener más gente en el monte que trabajando en la oficina»

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elcorreo

16-05-2011bisHace cuarenta años que un grupo de doctores y periodistas dio carta de naturaleza a Médicos Sin Fronteras (MSF), el nombre más repetido cuando cualquiera es interpelado sobre sus conocimientos del Tercer Sector. Hoy, en España, más de 560.000 socios y colaboradores aportan fondos para su objetivo esencial: la respuesta a las crisis humanitarias. «Somos la ambulancia de las sociedades en momentos de dificultad», explica el getxotarra Aitor Zabalgogeazkoa, su actual director general. «Les ayudamos a salir del agujero, pero luego ellas tienen que tomar sus propias decisiones».

- En 2004, en la crisis humanitaria provocada por el tsunami, llegó un momento en el que MSF sorprendió al no aceptar más fondos. ¿Por qué limitar sus ingresos?

- Con el público hay que ser transparente. Cuando se puede hacer algo con el dinero, hay que decirlo, y cuando no, también. Fuimos conscientes de que íbamos a recibir más fondos de los que éramos capaces de gestionar y tomamos esa medida. A veces se transmite la imagen de que las ONG podemos solucionarlo todo pero no es verdad. Las entidades humanitarias tenemos un rol limitado en el tiempo y en las cosas que podemos hacer, y debemos ser claros y no transmitir que podemos con todo, incluso asumiendo responsabilidades que corresponden a otros.

- Pero curiosamente, poco después de aquello se produjo una rescisión de contratos en la sección española de su organización.

- No, lo que hicimos en 2007 fue reorientar y priorizar la función social. La gente tiene que estar donde tiene que estar, sobre el terreno, donde contamos con 3.500 trabajadores locales e internacionales. Poseemos una estructura muy modesta en España, tanto en la sede como en las delegaciones, porque lo que importa es la acción en el terreno. Dedicamos recursos y personal a la misión con una manera de trabajar completamente diferente a otras ONG españolas, tan sólo parcialmente similar al sector internacional de Cruz Roja.

- Su financiación es casi exclusivamente privada, lo que supone también una salvaguarda en estos tiempos de recesión y reducción de las aportaciones públicas.

- Preferimos tener a la gente trabajando en el monte que en la oficina contando facturas de poquito a poquito. Eso es lo que debemos hacer. A veces esto ha implicado renunciar a fuentes de ingresos como las provenientes de ayuntamientos, que exigen una pormenorizada rendición de cuentas. Preferimos una genérica, que se nos exija un determinado proceder, no una específica. Sabemos que la postura puede ser criticable. En cualquier caso, existen auditorías externas que controlan nuestro quehacer.

- Varias ONG españolas se enfrentan a graves dificultades económicas, incluso EREs. ¿El Tercer Sector está sobredimensionado?

- Me cuesta valorar. Nosotros gozamos de un apoyo robusto que no ha hecho más que crecer en presupuesto, socios y proyectos. Siempre hemos mirado las proporciones, que el 80% de las partidas estén dedicadas a la misión y, a partir de ahí, establecer lo que haremos en España.

- ¿Falta previsión en las iniciativas ligadas a la cooperación al desarrollo?

- Hay de todo. Mi recomendación es priorizar. No se pueden tocar 10.000 palos porque exige un talento que al final no llega. Nosotros acudimos a aquellas crisis para las que tenemos facultades y recursos. Lo hemos comprobado en Haití, donde había 250 ONG en el ámbito de la salud y menos de 25 estaban facultadas para llevar a cabo programas médicos relativamente sofisticados, que es lo que necesitaba el país tras el terremoto.

- ¿Son rentables las emergencias humanitarias? ¿Las ONG son conscientes de que el llamamiento atrae mucho dinero y se suman al carro para obtener más ingresos?

- Nosotros tenemos que analizar nuestra capacidad operativa y no ir más allá con los recursos que recibamos, pero para ONG con menos visibilidad del trabajo que hacen durante el resto del año, que puede ser muy válido, la emergencia es el momento de llamar al público. Falta transparencia. Hay que decirle al público para qué se está demandando ayuda porque si no es así, luego se provoca la desconfianza. En España el 15% colabora con el sector frente al 40% en Suecia o el 60% en Estados Unidos. Hay gente que incluso recoge el dinero y luego no sabe qué hacer con él.

- ¿Puede ocurrir que una ONG se apunte a una emergencia y luego destine lo recaudado a otro fin?

- No debería, pero puede pasar.

- ¿Falta control?

- El control tiene que estar en el donante. Él debe saber a quién se lo da y pedir cuentas. Ha habido un tratamiento demasiado blanco desde los medios de comunicación a las ONG, algo así como que ya que hacéis una cosa buena no se os puede criticar, y tenemos que estar sujetos a crítica como el resto de las iniciativas sociales. Además, aprendes exponiéndote, dando a conocer aciertos y fallos.

- ¿Muchas ONG carecen de base social real?

- Muchas se han dimensionado sobre la base de la colaboración con la Administración y ahora lo notan, mientras que algunas han apostado por el respaldo popular, un esfuerzo más a largo plazo, pero que permite diversificar las fuentes. Las que confiaron demasiado en los recursos públicos han de enfrentarse ahora a un grave problema.

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