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La asociación de padres confía en la experiencia de Fundosa para relanzar Apta

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lanuevaEspana

La Asociación de Padres de ex Alumnos del Sanatorio Marítimo, accionista mayoritario del centro Apta, tiene puestas sus esperanzas en que la Fundación Once, a través del Grupo Fundosa (creado en 1989 para impulsar específicamente el empleo de los discapacitados), aporte su amplia experiencia como gestores de centros especiales de empleo para relanzar y afianzar el centro gijonés. «En eso confiamos», señalaba ayer Miguel Ángel González, presidente de la Asociación y portavoz de las familias, en referencia al horizonte que se abre tras hacerse público que la Fundación Once toma el control de la gestión de Apta ante las fuertes pérdidas que acumula esta empresa. En la práctica, además, supone el relevo del que desde hace un año era el director general del centro especial de empleo, Antonio Agudín, que ya comunicó su salida definitiva de la empresa en unos días.

«La Fundación Once lleva aportando, sistemáticamente, dinero a Apta para hacer frente a las pérdidas que ocasiona el centro especial de empleo y es lógico que ese dinero lo quieran gestionar y fiscalizar directamente. A nosotros nos parece perfecto. Cuanta más fiscalización y mayor experiencia se pueda aportar a la gestión de un centro como el nuestro, mucho mejor», indicó Miguel Ángel González.

Hasta ahora, la Asociación de padres y la Fundación Once se repartían en un porcentaje del 60 y 40%, respectivamente, el accionariado de Apta, y la dirección del centro correspondía a un equipo independiente. Ahora, la delicada situación económica del centro ha obligado a Fundosa a tomar las riendas. «Tienen más de 70 empresas controladas y una amplia experiencia que ojalá nos sirva a nosotros y sea una buena ayuda, por no hablar de que persiguen los mismos objetivos que los padres: la integración de las personas con discapacidad a través del trabajo. Todos coincidimos en que ésta no es una empresa para repartir dividendos, sino para dar empleo a un grupo que lo tiene muy difícil. Lo que no quita para que debamos evitar incurrir en grandes pérdidas», comentó González.

Con respecto a la posibilidad que puede abrirse a partir de ahora de que Apta diversifique su actividad para superar la mala coyuntura económica -el centro fundó su crecimiento en el suministro de cableado para motocicletas-, Miguel Ángel González aseguró que «ésa es nuestra ocupación y preocupación diaria; buscar trabajos acordes a las capacidades de la plantilla de Apta y nuevos nichos empleo que aseguren el centro. Pero sabemos que es difícil».

Con respecto a la salida forzada de Antonio Agudín de la dirección, González indicó que «él era el primero que no se encontraba a gusto con la situación».

En el centro especial de empleo Apta, que tiene dos sedes en Gijón, una en la zona de la Ería del Piles y otra en Roces, trabajan en la actualidad 350 personas, de las que 290 tienen discapacidad psíquica. González insiste en que «no buscamos dividendos, sino mantener y crear más empleo, porque aún hay muchas familias que confían en Apta como un futuro para la integración laboral de sus hijos». El Principado dio trámite esta misma semana, por acuerdo del Consejo de Gobierno, a la subvención prevista a Apta -no extraordinaria, como se informó por error- de 915.357 euros para el primer semestre de 2011, con la que se hace frente a las nóminas de la plantilla.

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