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Una asociación ciudadana pide que la lonja del Born sea una plaza

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elperiodico

El Torn del Born, asociación ciudadana que reúne a arquitectos, intelectuales y comerciantes de la Ribera, no renuncia a lograr su cada vez más complicado objetivo. Este no es otro que que la esperada reforma del mercado del Born sirva para convertirlo en una gran plaza pública cubierta, «que conserve la magia del proyecto ejecutado por Josep Fontseré», como resume Francesc Fàbregas, portavoz de la entidad.

asociacionAyer, tras una visita a las obras -que, tras innumerables problemas, parece que avanzan a buen ritmo-, la entidad convocó a la prensa para insistir en su empeño y argumentar nuevamente su reivindicación. Esta estará hoy un poco más perdida que ayer, en cuanto la comisión de gobierno apruebe el proyecto ejecutivo del interior del equipamiento, que deja un tercio de los restos históricos encontrados bajo el mercado a la vista, rompiendo el espacio diáfano que anhela el colectivo.

La entidad ciudadana insiste en que, con el proyecto que el Instituto de Cultura de Barcelona (Icub) pretende llevar a cabo en el lugar, la plaza queda «totalmente desvirtuada». «El mercado debería quedar libre y ser permeable, un corredor entre el paseo del Born y la Ciutadella», explica Fàbregas, quien también denuncia la falta de diálogo del Icub.

RESPUESTA MUNICIPAL / Fuentes del Icub, por su parte, niegan que el proyecto convierta la lonja en un espacio cerrado. «Se podrá pasar por él por las pasarelas que se habilitarán y además del espacio museístico fijo que explique la historia de la ciudad -a cargo del historiador Albert García Espuche- habrá otros espacios habilitados para exposiciones y otros usos culturales», aseguran.

Las obras acumulan múltiples retrasos, en gran parte por los famosos restos de 1714 que se encontraron en el año 2002, y que hicieron desistir de ubicar allí la Biblioteca Provincial, idea original cuando se concibió la reforma.

DESACUERDOS PERSONALES / Y, a los retrasos técnicos, se suman también los desacuerdos personales entre los ejecutores de la obra, como la dimisión del arquitecto Rafael Cáceres, quien abandonó el proyecto en verano -«aunque no por motivos políticos», apuntan fuentes del Icub. El socio de Cáceres, el arquitecto Enric Sòria, continuará en las obras, que presentan «más dificultades de las previstas», aunque prevén que estén terminadas a finales del 2012.

 

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