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Amancio Ortega reserva para su hija la fundación desde la que controlará Inditex

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Amancio Ortega ha vuelto a sorprender a propios y extraños. El fundador y dueño de Inditex anunció ayer al mercado la decisión de proponer a Pablo Isla como su sustituto al frente de la presidencia del gigante textil. El primer puesto ejecutivo de la multinacional de Arteixo, de la que controla casi el 60%, no será para nadie de su sangre. La joven Marta Ortega (27 años), hija del empresario gallego con su segunda esposa, Flora Pérez, es la llamada a heredar la fortuna del imperio Zara, pero su padre ha dispuesto para que todavía no cargue con una responsabilidad que no le corresponde ni para la que está preparada.

De momento, a punto de cumplir 75 años, Amancio Ortega ha despejado dudas sobre la sucesión ejecutiva. Sobre la cuestión hereditaria no ha lugar para las especulaciones: Marta Ortega heredará la fortuna amasada por su padre, que le ha convertido en uno de los diez hombres más ricos del planeta. Pero la hija del empresario gallego no controlará ese inmenso patrimonio desde Inditex, sino desde la presidencia de la Fundación Amancio Ortega, institución creada en su día con la intención de que en un futuro aglutine la participación en la compañía, según han explicado a este diario fuentes de la propia familia.

Recurrir a la alternativa de una fundación no es algo extraordinario. Esta fórmula hereditaria ha sido elegida ya por otros grandes empresarios para desvincular la gestión de la compañía con la cuestión del patrimonio familiar. Entre los casos que pueden prestarse para una comparación similar podrían estar el de la Fundación Pedro Barrié de la Maza con el Banco Pastor, del que el propio Ortega es accionista, o el de la Fundación Ramón Areces con El Corte Inglés, salvando todas las distancias, según explicaba ayer un abogado especializado en sucesiones.

En principio, éste tendrá que ser el segundo gran paso a dar por Amancio Ortega para completar su obra. El primero, el de ceder la corona de presidente a Pablo Isla (47 años), a quien fichó como consejero delegado y reforzó luego como vicepresidente tras cinco años al frente de la casa, ha cogido por sorpresa a todo el mundo, incluso hasta a miembros de su círculo más cercano de colaboradores y familiares. Sin duda, ¨no era la decisión natural que muchos esperaban¨, reconocen desde La Coruña. El segundo, más lógico, ¨está en la cabeza de una persona y depende, al final de todo, de su voluntad¨.

Aparentemente, la decisión de Ortega no responde a ninguna situación de urgencia. Tal vez por eso la sorpresa ha sido aún mayor. Superado y olvidado el problema de salud al que se enfrentó hace casi diez años, el fundador de Inditex disfruta a diario con su implicación en el día a día de la compañía. Además de continuar vinculado como consejero, el de Arteixo no dejará de hacer aquello que le apasiona, es decir, supervisar los temas de diseño y dejarse ver durante la semana por el comedor comunal.

¨Ha sido un ejercicio de responsabilidad¨, explica un antiguo colaborador. ¨Es un acierto más. El paso había que darlo y lo ha dado en el momento más oportuno, cuando nadie lo esperaba. Además, supone un espaldarazo tremendo para el equipo gestor, evitando posibles suspicacias y lanzando un mensaje clarísimo al mercado¨. Así lo recogió ayer la bolsa, que premió a Inditex con una subida del 1% cuando el conjunto del Ibex 35 cayó un 1,5%. ¨Y mientras tanto, él seguirá haciendo lo mismo¨.

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Marta Ortega, hija del fundador de Inditex, Amancio Ortega (EFE).

 

 

 


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