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Comercio de cacao para financiar la violencia y enriquecer a los dirigentes

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Los
diamantes se empaparon en sangre en Sierra Leona y el cacao se vuelve amargo e indigesto en Costa de Marfil. El comercio de esta semilla ha financiado la guerra civil en el país, según un informe de la ONG Global Witness. El dossier implica al Gobierno y los rebeldes en esa apropiación. Una investigación demostró que la Banque Nationale d'Investissement, entidad creada en 2004 por el presidente Gbagbo, había gestionado el desvío de fondos procedentes de ingresos fiscales e, incluso, la compra de armamento. La denuncia provocó la dimisión y arresto en 2007 de su director, Armand Akobé.

Pero los estudios de la organización radicada en Londres apuntan a que los ingresos proceden también de aportaciones directas de las instituciones que controlan los cultivos, gravados con tasas cada vez más elevadas durante los últimos diez años. Tampoco las Fuerzas Nuevas y Alassane Ouattara quedan libres de culpa. Como ha ocurrido en otros países subsaharianos afectados por la desaparición de la Administración, los guerrilleros se han lucrado con la explotación del cacao, la madera y otros productos naturales en su área de influencia con capital en Bouaké. El expolio ha beneficiado a los países ribereños, beneficiados por la falta de controles fronterizos.

La proliferación de bandas y asaltos indiscriminados es otra consecuencia de la abundancia de armas. En una información datada el pasado mes de octubre, Human Rights Watch anunciaba el acoso a la población, especialmente grave al oeste del país. La aparición de bandoleros, conocidos como 'coupeurs de route', ha generado oleadas de asaltos sexuales, robos y asesinatos tanto en las vías de comunicación como en los poblados, un fenómeno semejante al que sufre Congo y que el inoperante aparato judicial no combate.

La antigua Suiza africana parece otra pieza más de dominó fatal que ha destruido buena parte de los Estados ribereños del golfo de Guinea. El codiciado cacao parece una pieza esencial de su auge y posterior desastre. Su espesa crema ha afectado incluso a la cúpula.

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