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La «hermana ministra» lleva agua a los aymaras

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Trinidad Jiménez vivió ayer en el altiplano boliviano una jornada especialmente dedicada a la cooperación. A 4.000 metros de altura, la ministra de Asuntos Exteriores se desplazó hasta Ayo Ayo, un pueblo de unos mil habitantes de la etnia aymara, acompañada de su colega de Bolivia, David Choquehuanca.

La ministra se mostró especialmente conmovida ante el cariño de los vecinos, que la recibieron de manera entusiasta, con música, corona de flores y confetis de colores sobre su cabeza y la acompañaron hasta la plaza central del pueblo, presidida por una estatua del líder indígena Tupaj Katari, que se levantó contra los colonizadores españoles y a quien Evo Morales tiene una gran admiración. Allí, el alcalde, Braulio Choque Mamani, dio la bienvenida oficial a la «hermana ministra», quien, a su vez, dijo sentirse muy emocionada, terminando con el grito de «Jayaya Ayo Ayo» («Viva Ayo Ayo»). Rodeada de las cholas del lugar, las mujeres aymaras, ataviadas con su típico vestido «aguayo» y su clásico bombín, la ministra y sus acompañantes subieron a pie hasta un depósito de agua de 50.000 litros de capacidad, que ha sido construido bajo la dirección de la ONG ADRA, con 72.000 euros, de los fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Desde allí se hace llegar el agua hasta todas las casas del pueblo.

Antes de abandonar el lugar, Jiménez se vistió con el poncho rojo con el que se visten las autoridades locales en esta zona de Bolivia y visitó una de las casas donde llega ese agua. Terminada su visita, se trasladó al lago Titicaca, donde cerró su periplo boliviano para trasladarse a Ecuador, siguiente etapa de su viaje.

 

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