Imprimir

La falta de trabajo empuja a casi 2.000 mujeres a emigrar de la Sierra de Francia

on . . Visitas: 414


Se van porque no tienen trabajo y su tierra apenas puede ofrecerles un futuro. Así de claro. Es la desoladora conclusión que arroja un estudio que está desarrollando en estos momentos la Asociación Salmantina de Agricultura de Montaña, Asam, para tratar de analizar las causas de por qué las mujeres abandonan la comarca de las sierras de Francia y de Béjar. Según los datos estadísticos que sustentan el análisis demográfico, casi dos millares de mujeres ha salido en la última década de la zona para no volver más que de visita ante la falta de perspectivas laborales y vitales.

La cifra es muy relevante, ya que por un lado supone un altísimo porcentaje sobre el total de población de la comarca. Exceptuando el municipio de Béjar, en las sierras apenas vivían 20.000 personas a comienzos del 2010, lo que supone 2.600 menos que hace una década.

Aunque el éxodo rural es especialmente sangrante en esta zona -una de las comarcas con menor índice de dinamismo demográfico de toda Castilla y León, según el último estudio realizado por el catedrático de la Universidad de Salamanca José Manuel del Barrio Aliste para la Fundación Perspectivas-, particularmente preocupante para su futuro es que en todas las franjas de edad que se analizan, salvo en la de los mayores de 80 años, hay menor número de mujeres que de hombres.

Por esta razón, el colectivo Asam ha puesto en marcha un proyecto piloto denominado Trenzando diversidad, con fondos del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino y de la iniciativa europea FEADER, para analizar la situación real de las mujeres que viven en esta comarca rural y averiguar los motivos que las empujan a abandonar los pueblos en los que han nacido y crecido. Para ello se han llevado a cabo 407 entrevistas directas con mujeres de la Sierra de Francia y de Béjar, entre los 15 y los 55 años, y se han celebrado varios grupos de discusión, tanto entre las mujeres nacidas en la comarca que actualmente viven fuera de ella, como entre mujeres residentes de distintas edades.

«Puerta cerrada»

La técnico responsable del proyecto, Vanesa González, señala que la gran conclusión preliminar del estudio es que «todas las mujeres están muy a gusto viviendo en la Sierra de Francia, pero se tienen que ir, sencillamente, porque no hay trabajo. La mayoría, tanto las que se han ido como las que no, coincide en que en la comarca hay una puerta cerrada al empleo femenino». Las encuestas se han realizado entre representantes de la mayoría de los 88 municipios que conforman la comarca y en general arrojan datos similares. Con la única excepción de algunas localidades con especial pujanza, como Fuenterroble de Salvatierra, muy próxima a Guijuelo y con una amplia infraestructura cárnica industrial, la comarca prácticamente no ofrece oportunidades.

Primero, para estudiar

Así, las chicas más jóvenes, de entre 15 y 29 años, abandonan los pueblos de la zona en un primer momento para irse a estudiar. Sin embargo, «afirman que aquí no hay nada para poder trabajar de lo suyo y por eso no vuelven y se tienen que buscar la vida fuera», señala Vanesa González, que insiste en que «la mayoría asegura que no les importaría quedarse a vivir en su pueblo si hubiese trabajo y más gente joven».

Las mujeres de entre 30 y 39 años también abandonan los pueblos principalmente por falta de empleo, aunque en esta franja también aparecen otros factores que empujan a dejar la comarca, sobre todo por acompañar a su pareja cuando decide buscar una oportunidad laboral en otra zona y también que la pérdida de población se está traduciendo en un descenso de oferta educativa para niños en la zona, con menos colegios abiertos. Por su parte, las mujeres de entre 40 y 55 años, son en general las que presentan en estos momentos un menor grado de abandono, ya que «su vida ya está hecha allí». Sin embargo, hay ocasiones en las que «también les toca salir, sobre todo por el empleo y también por la educación de sus hijos», señala la coordinadora del trabajo demográfico sobre la comarca salmantina.

Esta situación se está traduciendo en una auténtica «sangría demográfica», que además del marcado éxodo, especialmente femenino, genera una estructura de población muy desarticulada que lleva a una de las peores tasas de natalidad, apenas el 3 por 1.000, y a que en varias decenas de los municipios no se haya producido ningún nacimiento en el último año. Asimismo, la población joven (menores de 19 años), no alcanzan el 11% de los residentes, seis puntos por debajo de la media regional y apenas hay matrimonios (1,4 por 1.000) que puedan generar capacidad de crecimiento vegetativo frente a una tasa de mortalidad superior al 15 por 1.000, muy por encima de la media de la provincia y de Castilla y León.

Datos que las mujeres encuestadas han destacado en los grupos de discusión. «La mayoría hacen referencia a la falta de trabajo, ocio y gente joven en los pueblos», explica Vanesa González, que también llama la atención sobre algunas demandas de conciliación de vida familiar y laboral para las mujeres.

La responsable de las encuestas señaló que estos datos serán analizados por la profesora del Departamento de Sociología y Comunicación de la Universidad de Salamanca, Valentina Mayo Frades, con el fin de obtener un diagnóstico preciso «que podamos ofrecer a las entidades públicas y privadas y que de esta manera conozcan la opinión de las mujeres rurales y que todos tenemos que hacer algo para evitar que muchos de estos pueblos desaparezcan en pocos años».

 

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web