Imprimir

Enseñanzas Zapateras

on . . Visitas: 370


Se está extendiendo un divertimento en los corros políticos de la Comunitat. Las especulaciones sobre un Francisco Camps en abierta imitación a Zapatero, cuando forme un próximo gobierno "más corto y muy renovado", según apuntan los entendidos después del explícito mensaje del jefe del Consell el lunes pasado en el foro de LAS PROVINCIAS. El presidente del Gobierno, rendido en sus convicciones íntimas (primero renunció a sus mitos económicos y ahora, a los políticos) se ha echado en manos de los experimentados felipistas para que le saquen del atolladero. Y no faltan susurradores en el PP que señalan que ese es un camino a seguir por Camps. El recurso a los zaplanistas (y perdón por mentar la bicha) o, al menos, a políticos de fuste y personalidad sin necesidad de quitarse el hambre como palmeros de ninguna corriente. O sea, lo que toda la vida se ha conocido como pesos pesados, y ya va sonando algún nombre, esos que van faltando en el Consell; muchos porque no pasan de la categoría pluma y otros porque se colocaron de perfil para que no los tumbara el torbellino de Gürtel. Consecuencia de lo cual, ha sido el propio Camps quien se ha llevado casi toda la tunda de palos, falto de una guardia pretoriana con fuerza política, y asistido en sus peores momentos escasamente por una corte palatina obsesionada con el titular del día y el informativo siguiente de la cadena SER. Y, al final, esto tiene sus consecuencias. La hiperderechización emocional de los afectados, animados a echarse en brazos de los comunicadores más radicales y minoritarios (y prestos a corresponderles generosamente con ayuda desmedida), alejándose de la centralidad donde se ganan las elecciones en la Comunitat Valenciana.

Zapatero ha abandonado, con la ligereza que le caracteriza, su socialismo chic, ese radical-socialismo con gotas de feminismo vogue del que tanto presumía. Está en la UVI y ha llamado a los cirujanos experimentados de la socialdemocracia, esos gallos del pragmatismo felipista con espolones y larga intención: Rubalcaba, Jáuregui, Iglesias. Se acabó el experimento. El cambio beneficia a la Comunitat, porque estos tipos no se van a ocupar de cargar de agravios la mochila de los dirigentes valencianos, son demasiado listos. El ataque a los chiringuitos o al Cabanyal fue inspiración de la fenecida De la Vega. Y en todos los casos le salió el tiro por la culata: Valencia ha sido su gran fracaso por mucho que un leal Ricardo Peralta quiera taparlo. Se ha equivocado en casi todo. La ex Vice, empadronada en Beneixida por cálculo electoral, utilizó su enorme poder para luchar contra los dirigentes elegidos democráticamente en la Comunitat; y ha perdido por partida doble. Primero desperdició su imagen pública y su reputación en el territorio, y ahora ha sido desalojada del mando. A otra cosa.

En Madrid ya saben que lo de los chiringuitos ha sido un error monumental, lo consideraron un asunto menor y no alcanzaron a ver el alcance ciudadano. En cuanto al Cabanyal, han conseguido lo que no pasó en muchos años: movilizar por fin a buena parte de la ciudad en favor de la revitalización del barrio y en contra de la voz -ahora casi apagada- de los Salvem, hasta hace poco monopolizadores del debate público. El PSOE ha perdido la batalla de la opinión pública en los chiringuitos y el Cabanyal.

Rubalcaba no parece que vaya a caer en esta clase de torpezas, si se ocupa de Valencia será de asuntos mayores, o sea, para inspirar nuevas cargas de profundidad sobre las investigaciones policiales relacionadas con la corrupción (la real, la presunta, la inventada y la exagerada). Cabe temer un ataque en toda regla con fuerza desmedida. Hacia el comedero de Gürtel o lo que pueda venir, como las ONG de Blasco. Pero habrá que ver si muestra el mismo interés por la alicantina Brugal, donde los ritmos de las filtraciones son otra cosa, quizás porque asoman nombres de pedigrí político muy alejado del Partido Popular. ¿Ripoll salvado por los socialistas?

También tenemos lo de Leire Pajín, pero eso ya ha sido aventado durante la semana. Políticamente, ha pasado a mejor vida. Los fogoneros del socialismo han echado a la caldera a una chica que un día se creyó la alegre maquinista de La General que llevaría el tren hasta una melé planetaria de obamas y zapateros, y por el camino ha atropellado a todo bicho viviente. ¡Ay Benidorm, Benidorm!

 

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web