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El Supremo interviene en un caso de infidelidad en Plasencia

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Hasta al Tribunal Supremo ha llegado un caso de infidelidad en un matrimonio de la zona de Plasencia. La pareja se casó en 1973 y en el 2001 se separaron tras tener dos hijos. Según él, al poco de separarse fue informado de las infidelidades de su esposa y de la posibilidad de que no fuera el padre de la niña que entonces tenía 19 años. Se hicieron las pruebas de paternidad y se comprobó que no era su padre.

El hombre que se sintió engañado por la que fue su mujer durante 28 años la denunció en los tribunales, en donde pidió que le indemnizara con 514.638 euros. Esa cantidad era la suma de 300.000 euros por el daño moral de perder una hija que creía suya; 200.000 por el daño moral, por daños físicos, secuelas psicológicas y el deterioro de su fama; y 14.638 euros por el dinero que utilizó para mantener a su hija.

El hombre ha señalado que con motivo de la separación, al saber que su mujer le era infiel y que la hija no era suya, sufrió del corazón, le tuvieron que intervenir y al final tiene una discapacidad del 65%.

Su demanda no ha prosperado en los tres tribunales en los que ha sido estudiada: en el Juzgado número 2 de Plasencia, en la Audiencia de Cáceres y en el Tribunal Supremo. Se ha desestimado al considerar prescrita la acción al haber transcurrido más de un año entre el conocimiento del daño y la interposición de la demanda. El 27 de marzo del 2003 se le notificó la sentencia en la que se confirmaba que no era el padre biológico de la joven, pero no puso la demanda hasta el 15 de noviembre de 2005.

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