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La crisis incrementa las falsas ofertas de trabajo

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Aprovechando su denuncia sobre diez ofertas de empleo falsas publicadas en varios medios, FACUA-Consumidores en Acción ha advertido sobre el aumento de este tipo de prácticas. La ONG, dedicada a defender los derechos de los consumidores, asevera que este tipo de fraudes están proliferando al calor de la desesperación que muchas personas sienten tras haber perdido su trabajo en la actual crisis económica. En el mismo sentido, FACUA advierte a las autoridades acerca de las importantes lagunas que existen en materia de protección al consumidor, por lo que insta al Gobierno y a las comunidades autónomas a asumir sus responsabilidades.

Entre los anuncios denunciados hay un poco de todo: números de contacto que remiten a teléfonos de tarificación especial, ofertas de trabajo que piden dinero para supuestos gastos de tramitación, empresas que prometen hacerte rico trabajando desde casa...

De las diez ofertas denunciadas por FACUA, seis habían sido publicitadas en medios de comunicación impresos y cuatro en páginas 'web'. Además, en todos los casos, se remitía a los interesados a líneas de tarificación adicional que siempre comienzan con el prefijo 80 ó 905. En otros casos, después de facilitar un 902 de contacto, un contestador automático remitía al mismo tipo de números. Si los timadores mantienen la comunicación hasta los 30 minutos máximos que permite la ley, preguntando, por ejemplo, cuestiones sobre el currículum o la disponibilidad de la persona que ha contactado, la factura telefónica final de la llamada oscilará entre los 26,55 y los 46,02 euros.

Dinero fácil para otros

Con unas listas de paro copadas por cuatro millones de personas, el fraude de ofrecer falsas ofertas de trabajo cae sobre terreno abonado. Una de las denunciadas decía: «hágase rico trabajando desde casa». Al leer anuncios así lo primero que hay que tener presente es que los chollos no existen, y menos en tiempos de crisis, donde se está dando una coyuntura de salarios congelados, cuando no recortados. Si se confiara en la veracidad de estos anuncios, sería muy difícil entender que, en estos mismos momentos, millones de personas en todo el mundo están sin trabajo y, al mismo tiempo, pasando por serios problemas económicos.

Susan Joyce, experta en recursos humanos y gestora de la página de búsqueda de empleo Job-Hunt.org afirma que «algunos de estos anuncios son tan surrealistas que es fácil darse cuenta del engaño. Sin embargo, otros son lo suficientemente sutiles como para llegar a convencer a un internauta que, además de desesperado por la falta de trabajo, tiene escasa experiencia en buscar empleo en la Red». En realidad, muchas de esas ofertas falsas de trabajo están redactadas de una forma tan imprecisa que prácticamente cualquiera podría caer en el engaño. «Ésta no es más que una estratagema para ser más efectivo y atraer a más gente», explica Joyce. La experta recomienda no aportar ningún tipo de dato bancario o número de cuenta de crédito. «Una oferta seria nunca pedirá este tipo de datos antes de la firma de un contrato», advierte.

Además, debemos desconfiar de cualquier propuesta de empleo que facilite, como única forma de contacto, una dirección de Hotmail. «Lo primero que hay que hacer es buscar en internet los datos de la empresa en la que nos ofrecen trabajo. Si obtenemos esa información, no estaría de más contactar con el departamento de recursos humanos de esa compañía, a fin de comprobar la existencia real de esa oferta de trabajo», aconseja.

Robo de datos

La pasada primavera, varios desempleados de Almería, Granada, Jaén y Murcia denunciaron que, tras responder a una oferta de empleo para trabajar en la construcción, habían visto saqueadas sus cuentas. Según se pudo averiguar tras la detención, por parte de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, de los autores de la estafa, éstos, tras un primer contacto en el que ofrecían suculentas ofertas de trabajo, pedían a los parados datos personales, curriculum vitae, DNI y número de cuenta corriente. Los imputados aseguraban que necesitaban esta información para agilizar la tramitación de los contratos, aunque el destino final de los datos era otro. Los estafadores suplantaban la identidad de las víctimas y se daban de alta en servicios de banca electrónica con las cuentas corrientes de los afectados, a la vez que solicitaban numerosas tarjetas de crédito -con cargo, evidentemente, a las cuentas de los desempleados defraudados- con las que realizaban compras en comercios, además de extraer efectivo en cajeros automáticos.

En el caso de Almería, hubo encuentros personales entre estafadores y estafados, lo que, seguramente, resultó un hecho clave para que las autoridades pudieran detener a los delincuentes.

Pero, ¿qué ocurre cuando el único contacto 'laboral' se hace a través del ciberespacio? Según datos aportados por TrustLayer Mail, el servicio de limpieza de correo gestionado por Panda Security, el número de correo basura detectado por la compañía supuso, según un estudio realizado en el primer trimestre del año pasado, el 90% del total de los correos electrónicos enviados a sus clientes. Muchos de ellos estaban relacionados con falsas ofertas de trabajo. Según la compañía, «los delincuentes aprovechan la angustiosa situación laboral para enviar falsas ofertas laborales que, en realidad, buscan captar 'muleros'. La Asociación de Internautas define así a este tipo de empleados porque realizan una labor parecida a la de las 'mulas' humanas usadas en el narcotráfico. A cambio de una jugosa comisión, transportan mercancías ilegales, en este caso 'dinero negro' o robado.

A ese trabajo se le llama 'scam' y quienes lo desempeñan, los 'timados', siempre son los primeros en caer y, normalmente, los únicos». Cuando la persona a la que los 'hackers' le han robado sus contraseñas bancarias a través de falsos e-mails de bancos u otras empresas -lo que se considera 'phishing'- denuncia que le han sustraído dinero, las investigaciones policiales llegan hasta la cuenta corriente del 'mulero', a donde el ciberdelincuente ha ordenado que lleguen las transferencias. Los efectos que la cooperación involuntaria puede tener para la víctima son claras. «El juez puede decidir que ha incurrido en un delito de blanqueo de capital o ha sido cómplice de la estafa. En el peor de los casos, se le puede considerar coautor», explica Juan Titos, inspector jefe de la Sección de Fraudes y Delitos Tecnológicos de la Comisaría Provincial de Málaga.

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