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72 horas con Vicky

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Vicky nació en una pequeña aldea del sur de Brasil, le ofrecieron un contrato para trabajar en un hotel de Córdoba a cambio de 100 euros diarios y sería libre para decidir regresar a casa cuando quisiera. Le prometieron organizárselo todo: pasaporte, visas y hasta el contrato de empleo. Cuando llegó a la capital andaluza la realidad fue muy distinta: le quitaron su pasaporte y sólo podrá recuperarlo una vez pague su deuda. El trabajo en el hotel se había esfumado.

Durante tres días ha permanecido en una farola de la Cruz del Rastro, frente al puente de Miraflores, ante la expectación de los viandantes. Vicky no es ninguna prostituta sino un maniquí, utilizado por la ONG 'Mujeres en zonas de conflicto' para denunciar la explotación sexual de mujeres, en colaboración con la agencia de publicidad 'A las 6 en la playa'.

La agencia colocó tres cámaras ocultas desde distintos ángulos para conocer cómo reaccionaba la gente al descubrir a una maniquí atada a una farola vestida de prostituta. Este jueves, coincidiendo con la celebración del Día contra la Explotación Sexual, se ha dado a conocer el resultado recogido en un vídeo, en el que se ha resumido en sólo cuatro minutos tres días de grabación.

Comportamiento de los viandantes

Según ha explicado César de la Torre, portavoz de la agencia, los comportamientos han sido variopintos. Algunos ciudadanos han cuidado de Vicky, la han peinado y la han vuelto a vestir después de que otro ciudadano le haya arrebatado la falda o el sujetador. Han sido mujeres las que principalmente han actuado de esta forma. Sin embargo, el comportamiento más común entre los hombres ha sido "humillarla, realizarle tocamientos y arrancarle algunas de las extremidades".

Por su parte, la presidenta de MZC, Mila Ramos, ha apuntado que con este experimento se ha pretendido reflejar la "crueldad" de la prostitución y el comportamiento que la sociedad en su conjunto iene ante este fenómeno. Tan real ha sido el experimento que hasta la Policía intervino retirando el maniquí de la farola y depositándolo en la empresa de recogida de basura.

Tras conocer las situaciones a las que ha tenido que enfrentarse Vicky, César de la Torres ha destacado que el experimento ha servido para visualizar la vulnerabilidad a la que están sometidas estas mujeres que ejercen la prostitución, a las que en la mayoría de los casos se las llega a tratar como "mercadería que roza la esclavitud".

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