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Una batalla desigual entre republicanos y demócratas en las elecciones de EEUU

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Una comparación entre las arcas de los órganos centrales de los partidos republicano y demócrata ante las próximas elecciones podría llevarnos a pensar que los progresistas jugarán con ventaja el 2 de noviembre. Sin embargo, en este ciclo electoral los llamados "grupos externos", empresas, ONGs, o sindicatos, invertirán una cantidad muy superior a anteriores contiendas. Y en este apartado, los conservadores barren al partido de Obama.

A mediados de septiembre, mientras el Comité Nacional del Partido Republicano disponía sólo de 4,7 millones de dólares en sus arcas, su homólogo demócrata casi triplicaba esta cifra. Además, en muchas contiendas, los candidatos demócratas disponen también de más dinero que sus adversarios conservadores.

En parte, esta situación es lógica, ya que poseer todos los resortes de poder en Washington, y sobre todo la Casa Blanca, permite lanzar campañas de recaudación de fondos más exitosas. Muchas empresas suelen otorgar sus donaciones políticas al partido que está en el poder, más que por cuestiones meramente ideológicas.

Esta situación ha llevado a muchos candidatos republicanos a reducir sus gastos electorales, y a tener que confiar más en voluntarios que en profesionales. Así pues, es de prever que los candidatos demócratas contarán con una maquinaria de movilización de sus votantes, lo que se conoce en EEUU como el 'get-out-the-vote', más vigorosa. Es decir, podrán localizar mejor a sus simpatizantes, e insistirles en que acudan a las urnas el día 2.

No obstante, ello no es ninguna garantía de éxito, sino que sólo es útil en aquellas contiendas que se decidan por un corto número de votos. Por ejemplo, el año 2006, los republicanos gozaban de un programa de 'get-out-the-vote' mucho más sofisticado que el demócrata, pero perdieron porque simplemente los votantes estaban cansados de ellos.

Hegemonía republicana en las ondas

Hay un aspecto muy diferente en este ciclo respecto al 2006: la influencia de los "grupos externos". Gracias a la sentencia del Tribunal Supremo que flexibiliza los límites de la intervención de las entidades privadas en las campañas electorales, su gasto en las últimas semanas ha batido todos los récords, siempre en favor de los republicanos.

Según informa Politico, en las últimas semanas, los grupos pro-republicanos han inundado las ondas, gastando más de 23 millones de dólares en mensajes electorales, mientras que los pro-demócratas no han alcanzado siquiera los 5 millones de dólares. Y la diferencia podría aún crecer en el próximo mes, el periodo decisivo. Las entidades conservadoras han reservado anuncios por valor de casi 10 millones, las progresistas sólo 1.3 millones.

Según la normativa actual, las entidades privadas -ONGs, empresas, sindicatos- pueden realizar anuncios en los medios de televisión atacando o elogiando un candidato concreto, siempre y cuando no se coordinen de forma directa con el equipo de alguno de los aspirantes. Ello se ha traducido en una avalancha de anuncios negativos contra los candidatos demócratas.

"Es frustrante aquí, porque sabemos que si podemos hacer llegar nuestro mensaje, la gente estará de acuerdo con nosotros, pero cuando las ondas están inundadas, la democracia y el debate público pierden", se lamenta al congresista demócrata Tom Perriello, de Virginia, uno de los blancos de la ofensiva conservadora.

Así pues, los demócratas parten con ventaja desde el punto de vista de organización sobre el terreno, pero los republicanos arrasan en las ondas. Ahora bien, es muy probable que la clave de las elecciones resida más en el índice de desempleo que en las arcas de los partidos, y sus grupos afines.

 

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