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Las oenegés y los alfónimos

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En el último paquete de adiciones y enmiendas al Diccionario, la Academia ha introducido oenegé, ' organización no gubernamental', que también se designa con la sigla ONG. Reconoce de esta forma la amplia difusión que tiene una palabra que desde hace años es usual en medios cultos. Así, un diario de Madrid publicó en 1996 un artículo que empezaba así: «Últimamente el término oenegé empieza a incorporarse al lenguaje coloquial. Corresponde a O. N. G. (siglas de Organización No Gubernamental) [sic] y su popularidad responde a la de las entidades que pretende designar». En aquellos años aparece por primera vez en La Voz de Galicia: «... que si cobran 15.000 al día y las entregan a una oenegé, se les da de comer a más pobres» (Nacho Mirás, 5-12-1997).

Las siglas pueden leerse por sílabas, como cualquier otra clase de palabras ( Unesco se lee unesco; OTAN, otan) , deletrearse ( IPC se lee ipecé; UCD, ucedé ) o silabearse y deletrearse ( MPAIAC es en lo hablado emepaiac ). Cuando las que se pronuncian por los nombres de sus letras también pasan a escribirse mediante la yuxtaposición de esos nombres surgen unas palabras nuevas llamadas alfónimos. Es lo que ha ocurrido con oenegé, procedente de ONG . Ese proceso neológico, que en ocasiones se da con denominaciones que no son siglas, se conoce a su vez como alfonimia.

Hay alfónimos que llevan algún tiempo en el Diccionario, como tebeo (de TBO, nombre de una revista infantil), cederrón (de CD-ROM, sigla del inglés compact disc read only memory ), cegesimal (de centímetro, gramo, segundo ), dedeté (de DDT, sigla de dicloro-difenil-tricloroetano ), elepé (de LP, sigla del inglés long play ) y penene (de PNN, 'profesor no numerario').

Siguen sin reconocimiento académico, aunque gozan de amplio uso, los alfónimos pecé (de PC, 'personal computer'), cedé (de CD ), deuvedé (de DVD, 'digital video disc') y emepetrés (de MP3, acortamiento de MPEG Audio Layer 3 ). Como ocurre en muchos casos así, entrarán en el Diccionario cuando queden superados por la evolución de la técnica y desaparezcan del uso.

Los nombres propios también dan lugar a alfónimos. Es el caso de los criptónimos, las iniciales de persona. Uno muy frecuente, más allá de la Dallas televisiva, es JotaErre, procedente de J.?R.

Una de las ventajas de los alfónimos es que, al contrario de las siglas no lexicalizadas de las que proceden muchos, admiten marca de plural. Ello es importante cuando aparecen sin determinantes. «Penenes en huelga se encierran en la facultad» se lee mejor que el chirriante «PNN en huelga se encierran en la facultad».

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