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Una vida de entrega en cualquier lugar del mundo

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Como ella, ha habido otros nombres que han saltado a los informativos de las televisiones y las radios y a las primeras páginas de los periódicos, como el Padre Ángel o Vicente Ferrer, pero son millones los religiosos que, desde hace siglos, entregan su vida en las misiones. Con el objetivo de llevar el Evangelio a todos los lugares, se desplazan a los rincones más olvidados y se dedican por entero a velar por las personas con las que conviven.

Existen ejemplos de esos que nunca se olvidan. Como el del agustino José Luis Garayoa en Sierra Leona. «Estoy aquí desde la fe, no por mera solidaridad humana. Después de tres malarias y tres tifoideas en tres años, la solidaridad se acaba y aguanto por fe».

Existen muchos modos de ser misionero; por ejemplo, hay 60 obispos españoles fuera de España. También hay sacerdotes diocesanos que piden que los envíen a diócesis del Tercer Mundo.

Por otro lado, están las Obras Misionales Pontificias (OMP). Es una institución de la Iglesia católica cuyo objetivo es apoyar la actividad misionera en las regiones y ámbitos del mundo no cristianos.

Además, están los que son, seguramente, los ejemplos más conocidos: las órdenes religiosas que nacieron con vocación misionera, como los Combonianos, por ejemplo. A estas órdenes se suman las educativas, que también se extienden por el Tercer Mundo para ejercer su labor en el ámbito de la enseñanza y, por añadidura, en cualquier otro aspecto que sea preciso.



Vicente Ferrer y el Padre Chema, mitos universales

Vicente Ferrer y el Padre Chema Caballero son dos de los ejemplos más representativos del papel de los misioneros españoles en el mundo. Ferrer (1920-2009) comenzó su labor en 1959 en Mumbai (India), donde llegó como misionero jesuita. Su labor generó suspicacias entre los dirigentes y fue expulsado. Más de 3.000 campesinos, intelectuales,políticos y líderes religiosos protagonizaron una marcha de 250 kilómetros para protestar por la expulsión. Su regreso definitivo se produjo en 1969 y se instaló en Anantapur, uno de los distritos más pobres de la India. Un año después creó la Fundación Vicente Ferrer, su legado. Por su parte, el Padre Chema es un javierano que cuenta con varias carreras y un máster, pero decidió renunciar al éxito profesional por dedicar su vida a la rehabilitación de los niños soldado en Sierra Leona. Ha fundado la ONG DYES, para promocionar el desarrollo y la educación en el país africano.

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