Imprimir

Pendientes del transistor en el desierto

on . . Visitas: 526


Han sido horas de nervios y de interminables esperas, pero los dos cooperantes, Roque Pascual y Albert Vilalta, vuelven a estar con sus familias. Tras nueve meses de secuestro, ahora les toca, paulatinamente, recuperar su vida. Pese a todo, «los hemos visto muy bien, tal y como son. Albert es más contenido pero parecía entero. Roque es extrovertido y con mucha energía. Y no lo ha perdido», explicaba ayer el portavoz de la ONG Barcelona Acció Solidària, Josep Ramón Giménez.

Giménez apuntó que, en principio, Roque y Albert no estuvieron encarcelados: «la prisión es el desierto, no hace falta que te aten, ni que haya barrotes». La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), Nuria Parlón, la población en la que reside Roque, tuvo ocasión de intercambiar algunas palabras con los cooperantes a su llegada al aeropuerto de El Prat y detalló que «si se portaban bien, podían escuchar la radio. Y así supieron del triunfo de la selección española en el Mundial». 

Por ahora, fuentes cercanas a la familia apuntaron que ambos tienen previsto irse de vacaciones en breve. En el caso de Vilalta, al Pirineo catalán, aunque está a expensas de que le miren la pierna, ya que fue herido de bala durante el secuestro. La Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, que acompañó a los cooperantes, señaló que Vilalta está «bien», pero que estos días se le hará un examen «mucho más en profundidad». Giménez, además, explicó que el presidente de la Caravana Solidaria, Josep Carbonell, fue el único miembro de la ONG que accedió a la zona privada y presenció el reencuentro de los tres cooperantes. «Se reunieron con una gran emoción y con abrazos». «Para Alicia, su liberación fue un regalo envenenado. Sin embargo, ayer estaba muy feliz. Ahora es la mujer más feliz del mundo», añadió. Por su parte, el presidente de la Caravana Solidaria indicó que los secuestradores trataron bien a los rehenes y que prueba de ello es que no los separaron. «Comían y bebían lo mismo que ellos, y el agua, aunque era de un depósito de goma, no les había causado ningún problema», aseguró. «Durante el secuestro les cambiaron en alguna ocasión de lugar», apostilló.  También reveló que a los dos meses recibió un mensaje de Gámez que les pedía que presionaran a los medios para que los liberarán antes.

La ONG ha convocado para hoy una última concentración en la que se lucirán dos grandes pancartas que darán la bienvenida a los liberados.

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web