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Las ONG exigen un registro europeo de agresores sexuales

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«Es necesario que todos los países europeos se pongan de acuerdo para poner en marcha un registro de delincuentes sexuales para saber quiénes son y dónde están en cada momento». Guillermo Cánovas, presidente de la ONG de protección a la infancia Protégeles, demandó al Gobierno un mayor control de este tipo de delincuentes peligrosos, que llegan a España como turistas y que, en muchos casos, lo hacen para instalarse definitivamente.

LA RAZÓN publicó ayer que Reino Unido alerta a España «casi a diario» de la llegada de agresores sexuales peligrosos, sobre todo a la costa. La asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) recalca que, con la Ley en la mano, «estos delincuentes están controlados, pero no vigilados». Y es que vigilarlos supondría «violar su derecho a la intimidad».


«Un delincuente más»
En IGC consideran que un registro sería deseable a nivel nacional e internacional, pues «ya existen bases sobre delincuentes de violencia de género o de personas desaparecidas». Sin embargo, los delincuentes sexuales, «que tienen un alto índice de reincidencia» son «tratados como otros delincuentes más».

Otro problema, según Cánovas, es que no se les puede vigilar y que la legislación española no prohíbe a los delincuentes sexuales trabajar directamente con niños. «Hay muchas entidades que organizan campamentos de verano o guarderías que nos piden información a la hora de contratar a algún educador o monitor y no podemos darles ninguna respuesta», lamentó Cánovas. El presidente de Protégeles dijo que «este registro ayudaría a dar más tranquilidad a los padres, porque la falta de información y de control policial crea mucha inseguridad».

Por su parte, el defensor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, reclamó que «todas las personas que opten a un empleo en el que traten con niños deberían presentar una certificación del Ministerio del Interior que corrobore que no han cometido delitos sexuales».


De una región a otra
Cuando Interpol avisa a España de la llegada de un agresor, se «verifica» que la persona está allí para «tener un conocimiento de sus características, dejando que lleve una vida normal». Lo que no quita que, «en casos puntuales», se lleve a cabo una «discreta vigilancia, de acuerdo a la legalidad». Así, un cambio de residencia de una región a otra durante el verano no daría pie a un seguimiento, a no ser que Interpol lo considerara necesario.

En Reino Unido, estos delincuentes deben comunicar sus cambios de residencia a las autoridades, incluso cumplida su pena. Y así durante años. Si no, «saltarían las alarmas»: las autoridades españoles se personarían en el aeropuerto y le comunicarían al ex convicto que, hasta que no dé conocimiento de su situación a Reino Unido, no podría residir en España. Para Independientes de la Guardia Civil, «los británicos están más avanzados que nosotros. Ejercen mayor control sobre estos delincuentes».

En cada comunidad autónoma habrá un cuerpo que se encargue de estas labores de «localización». Y todas los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado han de cruzarse estos datos. Excepto los policías locales, que cuentan con otras funciones a desempeñar.

Los ejemplos de estos controles son muy frecuentes durante los meses de julio y agosto. Así, a principios del pasado julio, un delincuente sexual británico informó a Reino Unido de su intención de viajar por varios países europeos: Francia, Andorra, Italia y España. Pocos son los detalles que se desconocen de su viaje: en principio acudirá a nuestro país solo, aunque pasará más tiempo en los Pirineos; se reunirá con una mujer de la que se conocen nombres y apellidos; se sabe el modelo, matrícula y color de su coche; y también que tiene pensado realizar algunos desplazamientos en bicicleta.  

Diferente es el caso de los agresores sexuales fugitivos. Otro ejemplo: los británicos alertaron en julio de la posible presencia en la isla de Mallorca de G. K., de 56 años, un delincuente sexual susceptible de reincidir que debe comparecer ante la Justicia.

Pocos países lanzan estos avisos a España. Reino Unido es uno de ellos. A tenor de estas informaciones, la embajada británica se felicitó ayer «de la muy estrecha colaboración en materia de justicia y seguridad» entre ambos países.


Solitarios y cercanos a la tercera edad
1. Perfil de los delincuentes
La Guardia Civil señala que el perfil de los turistas peligrosos por sus delitos sexuales está «más cerca de la tercera edad», con alrededor de 60 años. Suelen desembarcar en nuestro país sin acompañantes y tienen un alto poder adquisitivo.
2. Abusos a menores
No faltan los casos de pedofilia. Por ejemplo, un ciudadano escocés, de iniciales S. A., de 25 años, podría encontrarse en nuestro país. La Ley británica le obligaba a informar de su paradero, pero no lo hizo y se le da por «desaparecido». En su país, S. A., condenado por abusar de niños y sospechoso de otros casos, tiene prohibido comunicarse con menores de 16 años, así como aproximarse a ellos. Tampoco puede entrar en piscinas, gimnasios y centros de ocio.


Los niños, los más débiles
- Lianne Smith fue detenida en mayo en Lloret tras asesinar a sus dos hijos. Poco antes, su marido, Martin Anthony Smith, fue arrestado en Barcelona, reclamado por abusar de varios niños.
- Andrew Alderman, también británico, fue detenido hace dos años en el Paseo del Prado de Madrid. Abusó de una menor en Reino Unido.
- Joseph A., de origen irlandés, fue detenido en Los Alcázares (Murcia) en 2006. Se le buscaba por abusar de una niña de 6 años en EE UU.
- Claude G, de 76 años y origen suizo, fue detenido hace cuatro años en Barajas. Era reclamado en su país por abusar de dos niñas de 2 y 3 años.

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