Imprimir

El respetable público taurino

on . . Visitas: 363


Los manifestantes pro taurinos en Barcelona gritaban el domingo pasado: «¡Libertad, libertad!». Es decir, libertad para torturar animales y pagar a un pobre hambriento de fama o dinero -hoy ya no da cornadas el hambre- para que exponga su vida ante las fieras espoleadas, como en el clásico circo romano. De las cinco personas que se ven en la foto de prensa, una hace un gesto obsceno con el dedo. Yo he ido con cierta frecuencia a la entrada de las plazas de toros -como voluntario de una ONG, para repartir folletos sanitarios- y puedo testificar que temía mucho a un público que, en general, es muy violento y grosero, mucho menos 'respetable' -cada cual se enorgullece de lo que carece- que en ningún otro espectáculo. Y en ello incluyo también a los extranjeros que asisten y ayudan a sostener ese sangriento matadero, movidos por el morbo y deseo de sentirse superiores a quienes todavía toleramos en nuestro país, más aún, subvencionamos con impuestos, esa bárbara 'fiesta nacional'.

No por fortuna, sino por la toma de conciencia colectiva y el esfuerzo positivo de muchos, la «suerte de los toreros» está cambiando radicalmente. Estos mismos días, un joven torero confesaba en la prensa que procuraba pasar inadvertido en los lugares públicos para evitar el rechazo social; como los antes orgullosos fumadores, están teniendo que ocultar esa insensata costumbre que tanto daña su salud y perjudica a los demás. Esperemos que pronto, muy pronto, esas prestigiosas tradiciones de antaño se recuerden sólo en los museos de horrores.

 

Utilizamos cookies para mejorar nuestro sitio web y para ofrecerle contenidos más interesantes. Para obtener más información sobre las cookies y cómo eliminarlas, consulte nuestra Política de Privacidad.

Sí, acepto cookies de esta web