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Sarkozy advierte a Al Qaeda que vengará el asesinato del rehén francés

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Francia tomará represalias contra Al Qaeda. El presidente francés lo anunció ayer en un discurso televisado. "El crimen perpetrado contra Michel Germaneau no quedará impune", declaró Nicolas Sarkozy.

Quince horas antes, el líder de la rama magrebí de Al Qaeda, Abdelmalek Droukdel, informó en un archivo de audio de que había "ejecutado" a su rehén francés, Germaneau, en "venganza" por el ataque que padeció el jueves por parte de fuerzas de élite francesas. Estas abatieron a seis terroristas.

Germaneau, ingeniero electrónico jubilado de 78 años, fue secuestrado a finales de abril en Níger, donde trabajaba para una ONG. Trasladado al norte de Malí, estaba en manos del argelino Abdelhamid Abu Zeid, que capitanea una de las katibas (células) de Al Qaeda en el Sahel.

La voz de Droukdel fue identificada por la DGSE, el servicio secreto francés. Varios notables del norte de Malí confirmaron también a la agencia France Presse que Germaneau había sido "ejecutado". Uno de ellos precisó que fue decapitado bajo la mirada de Abu Zeid, que, en mayo de 2009, ya mandó matar al rehén británico Edwin Dyer.

"Condeno este acto bárbaro y odioso que ha causado una víctima inocente que dedicaba su tiempo a ayudar a las poblaciones locales", afirmó Sarkozy. Justificó, de paso, el asalto del jueves al campamento de Al Qaeda porque "era susceptible de ser el lugar de detención" del rehén.

Las represalias anunciadas por Sarkozy significan que las fuerzas especiales francesas, que llevan meses en el noreste de Mauritania entrenando a tropas mauritanas, regresarán a Malí para asestar un golpe a la organización terrorista. Probablemente intenten abatir a Abu Zeid.

Reino Unido no negocia con los terroristas y por eso Dyer fue asesinado. Francia sí lo hace -Sarkozy lamentó ayer que no se hubiera podido establecer el "inicio de un diálogo" con ellos-, pero después les persigue. Los demás países europeos solo pagan para rescatarles con vida.

Estas intenciones francesas preocupan al Gobierno español, que, según declaró ayer el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, trabaja con "determinación" -aunque sin éxito- para lograr la liberación de los dos rehenes españoles, Albert Vilalta y Roque Pascual, secuestrados hace ya casi ocho meses.

Moratinos habló dos veces por teléfono, el domingo por la noche y el lunes, con su homólogo francés, Bernard Kouchner, para transmitirle la "plena solidaridad" del Gobierno español.

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega condenó desde Mérida el asesinato, pero se apresuró a precisar que los voluntarios catalanes "se encuentran bien" y que sus secuestradores "no son los mismos" que los de Germaneau.

Vilalta y Pascual están en manos de otra katiba de Al Qaeda, encabezada por el argelino Mokhtar Belmokhtar. Además de un rescate económico exige la liberación de uno o varios presos islamistas encarcelados en Mauritania, pero no ha dado un ultimátum a España.

Antes de desencadenar el asalto del jueves, París informó al Ejecutivo español de sus intenciones y garantizó que no se acercarían a la zona donde supuestamente están Belmokhtar y sus rehenes para no poner en peligro sus vidas, según fuentes diplomáticas.

El Gobierno español preferiría que el ataque francés se difiriese hasta la liberación de los dos voluntarios catalanes, pero esta parece aún remota a causa de la inflexibilidad del presidente mauritano, general Abdelaziz.

Lejos de ceder a las sugerencias españolas sobre la liberación de reos, Abdelaziz tomó la iniciativa de emprender la operación militar del jueves en Malí, a la que Francia se sumó después, según reveló el Ministerio de Defensa francés, en cuya sede se proporcionó el sábado una explicación a la prensa.

Si el castigo de Francia a Al Qaeda se ha de llevar a cabo antes de la puesta en libertad de Vilalta y Pascual, el Ejecutivo español confía no solo en ser advertido de antemano sino en obtener las mismas garantías de que se evitará el área de Belmokhtar.

El problema es que la destrucción de la katiba de Abu Zeid ansiada por Francia requiere medios militares superiores a los que empleó el jueves para tratar de rescatar al rehén. "Se sabe cómo empezaría la operación francesa, pero no cómo acabará", señala un experto en el Sahel.

Las células terroristas del Sahel disponen de cierta autonomía porque recaudan para la organización. En última instancia es, sin embargo, el jefe de la rama magrebí de Al Qaeda, Droukdel, quien decide, desde las montañas del norte de Argelia, sobre la vida o la muerte de los rehenes. Ante un ataque generalizado puede optar por quemar sus últimos cartuchos.

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