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«Por la falta de acceso a la salud, la mortalidad materna es muy alta»

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Noelia Rodríguez Castañeda nació en Miranda de Ebro hace 33 años y lleva 10 en Chiapas (México), al sureste del país haciendo frontera con Guatemala. Todo comenzó con las prácticas del master en cooperación que realizó una vez terminados sus estudios en la universidad. Allí empieza su andadura participativa en procesos sociales que le han llevado a permanecer en la región todos estos años, colaborando con la ONG zarauztarra Hegolan, impulsando procesos de fortalecimiendo y empoderamiento de mujeres indígenas.

-¿Cómo te involucras tanto en Chiapas?

-Lo que me enamoró y me involucró haciendo que siguiera en la región a lo largo de los años fue el proceso de fortalecimiento y de empoderamiento de mujeres indígenas. Son promotoras de salud reproductiva y sexual, tratando de concienciar a las comunidades en torno a la mortalidad materna, que es muy alta entre los indígenas por la falta de acceso a la salud, por las costumbres, tienen muchos hijos a edades muy tempranas y existen también episodios de violencia en el interior de las familias.

-¿Cómo empiezas?

-Conociendo el trabajo de educación popular con un grupito de mujeres en el que se trataba de capacitarlas en cuestiones de salud y después se dio el paso hacia la concienciación de los derechos humanos, haciéndoles ver que son sujetos de derecho. La estrategia fue creciendo gracias, por ejemplo, a la cooperación vasca. Se crearon cuatro centros de atención a las mujeres en la región Altos, una región montañosa en la que viven comunidades indígenas de la etnia Tzotsil. La zona selva y la zona costa es muy calurosa pero luego está la zona de montañas que es una región refugio de las comunidades indígenas después del proceso de colonización. Viven en condiciones de pobreza y de exclusión.

-¿De qué tipo son estas comunidades?

-Son familias campesinas, cultivan maíz y viven en pequeñas comunidades de diez o quince familias. El índice de natalidad es grande por lo que hay muchos niños. Las casas son de tabla de madera, el piso es de tierra y en el interior hay un fogón donde se cocina con leña y la familia se sienta junto al fuego en sillas pequeñitas. La dieta básica es fríjol y maíz. Son economías muy pobres y su situación se deriva de un conflicto que viene de largo.

-En los 90 Chiapas aparece en el mapa.

-El conflicto sale a la luz en 1994 aunque viene de siglos atrás. Surge por el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. En su día se firmaron los acuerdos de San Andrés que tienen una concepción de los derechos humanos de los pueblos indios muy amplia, pero que posteriormente no se cumplen. Se entra en una fase de guerra de baja intensidad y de conflicto en el que no se aceptan ayudas gubernamentales y se entra en una fase de vulnerabilidad aún mayor.

-¿Cómo empieza tu relación con Hegolan?

-Por una relación personal con Irma Domingorena. Ambas fuimos becarias de la dirección de cooperación del Gobierno Vasco en el 2003. Yo estaba muy enganchada con este proceso de empoderamiento de mujeres y terminada la beca quise regresar con habilidades nuevas en la gestión de proyectos. Es entonces cuando trato de conseguir nuevos recursos para esta población en la administración vasca. Impulsamos la educación con la creación de escuelas en las comunidades indígenas y centros de atención a mujeres para que las promotoras que se habían preparado para esta labor pudieran dar la atención especializada que necesitan las mujeres indígenas. Hegolan lleva cuatro años apoyando mi trabajo en Chiapas en una tercera fase en la que se busca la participación de las comunidades en la gestión de proyectos. Me he dedicado a hacer talleres de gestión participativa con grupos de mujeres responsables de atención a mujeres, con responsables de la educación en la región para compartir la metodología de formulación de proyectos. Gracias a la colaboración de Hegolan hemos fortalecido la capacidad de gestión de organizaciones chiapanecas. La cooperación muchas veces se limita a desarrollar infraestructuras, pero creo que es muy necesario enseñar a los beneficiarios de esa cooperación a saber llevar adelante la gestión de esos proyectos una vez finalizados. El apoyo de Hegolan ha sido muy importante en toda esa labor y querría agradecérselo mediante estas palabras.

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