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Los 99 que trabajan desde casa

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Trabajan desde casa uno, dos o tres días a la semana. Son una avanzadilla de 99 funcionarios de la Junta que participan en una experiencia piloto para la implantación del teletrabajo. «Soy firme partidaria de llegar al máximo en esta iniciativa que se ha planteado de forma experimental como una medida de apoyo a la conciliación de la vida laboral y familiar, como una valoración de la implantación de las nuevas tecnologías y como una prueba de la gestión por objetivos», argumenta Isabel Alonso, consejera de Administración Autonómica, que tiene a su cargo las relaciones con más de 87.700 empleados públicos y la calidad del trato que desde las ventanillas y terminales electrónicos de la Junta se da a los administrados.

A partir del 15 de agosto, se acabó... Jornada normal. Habrá concluido el medio año de duración de esta iniciativa experimental, pero la evaluación del primer trimestre da pie a pensar en una consolidación del trabajo no presencial como una forma «habitual» de cumplir con las obligaciones laborales.

A falta del análisis final, los datos del examen intermedio son contundentes. El 85,86% de los participantes aseguran que ganaron tiempo para compatibilizar el trabajo con el cuidado de la familia, principal objetivo de la iniciativa, pero sin que se resintiera su labor. Los jefes de estos empleados públicos afirman que el trabajo que sacaron adelante desde casa fue igual al de la oficina en el 74,75% de los casos y que aumentó en el 17,17%. Eso en cantidad, porque en calidad, los responsables de estos empleados evaluaron la tarea desarrollada por los teletrabajadores como de igual calidad en el 86,87% de los casos y constataron, incluso, una mejoría cualitativa en el 9,9%.

Sin rechazos significativos

Ni los empleados participantes ni sus jefes han topado con rechazos significativos entre los compañeros que fichaban todos los días y los porcentajes y las notas sobre la organización del trabajo y la posibilidad práctica de encomendar tareas para hacer desde el hogar ofrecen números abrumadores.

Al programa 'Trabaja desde casa' se presentaron 331 solicitudes, de las que 122 contaron con un informe favorable y 101 emprendieron la andadura. Luego se descolgarían dos empleados por cambio de puesto laboral. De los 99 teletrabajadores hay un 2% que no ha encajado en la iniciativa, a los que se les ha hecho «larga», que se muestran poco satisfechos y que suspenden la organización del trabajo, pero incluso estos apoyan la idea general del trabajo desde el hogar. El programa ha estado abierto a personal funcionario y laboral con más de dos años de experiencia y con hijos pequeños o personas mayores o discapacitadas a su cargo, en un proceso de selección que valoraba también la discapacidad del solicitante y el tiempo de desplazamiento desde su casa al trabajo. No cualquier puesto laboral puede desempeñarse a distancia. El proyecto incluía los de estudios y análisis, elaboración de informes, asesoría, redacción de documentos, inspección, programación y proceso de datos y mantenimiento de sistemas de información, y dejaba fuera de la iniciativa al personal que presta labores de atención e información al público y en oficinas de Registro. Tampoco pudieron aspirar al teletrabajo los funcionarios que ocupan puestos de libre designación.

Experiencias personales

Hasta aquí, los porcentajes de las encuestas de valoración y los entresijos que forman el armazón que ha sostenido un programa pensado para personas. A partir de aquí, las experiencias. «Con este nuevo sistema trabajo por objetivos, no importa el horario ni el lugar, sino los objetivos que debo cumplir en esos días que no estoy en la oficina», explica Elisa Vázquez Casal, técnico de gestión en la Inspección General de Servicios, que lidia con el trámite de procesos de compatibilidad de funcionarios que quieren desempeñar actividades privadas.

María del Mar Alonso trabaja desde su casa dos días a la semana fijos y un viernes sí y otro no, porque se alterna en esto del teletrabajo con otra compañera. Tiene dos hijos, de 4 y 7 años, y asegura que la flexibilidad de horario permite atender situaciones familiares y personales con un respiro que no da una jornada «de 8 a 3» y sin que se resienta el trabajo. «Hay veces que acuesto a los niños y me conecto una hora u hora y media después de las diez de la noche», explica. Alonso es técnico de la Consejería de Interior y Justicia y se dedica a los procesos de arbitraje entre consumidores y usuarios descontentos y los establecimientos y empresas objeto de las quejas. «Se necesita un tiempo de adaptación», apunta Alonso, que relata que vivió los dos primeros meses con cierta presión por intentar demostrar que se podía sacar el trabajo adelante y que llevaba con cierta «desesperación» enfrentarse en soledad a un proceso tan rutinario en la oficina como que se 'cuelgue' el sistema. «Ahora tengo la planificación hecha y creo que cuanto más tiempo pasa, más frutos da. Quizás los seis meses del proyecto experimental se queden cortos», argumenta esta trabajadora autonómica, que entiende que también ha sido positivo el modelo de ir dos días a la semana por la oficina. «Se mantiene el contacto directo con los compañeros y estás al tanto de las novedades», añade. Ahora que el programa piloto de teletrabajo llega a su fin, Mar Alonso destaca que «lo volvería a solicitar».

Elisa Vázquez también está satisfecha: «Todo cambio requiere una adaptación. Ahora me costará adaptarme a la jornada normal otra vez». Los 99 del teletrabajo en la Junta volverán a fichar a partir del 15 de agosto, a la espera de que la iniciativa experimental cuaje y se convierta en cotidiana.

 

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