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Comida con sabor a responsabilidad social

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Carlos Zamora es diplomado en Gestión Hotelera por Glion en Suiza y cuenta con un máster en restauración, mientras que su hermana Lucía es licenciada en Derecho y posee dos másteres: uno en Gestión de Empresas de Economía Social y otro en Inmigración. Son dos hermanos con una formación muy diferente pero con un denominador común: sus restaurantes.

En ellos, han mezclado la hostelería, el buen comer y la responsabilidad social corporativa gracias a lo cual Deluz, Días Desur y Machichaco se han convertido en centros de referencia.

Balance social

Los hermanos Zamora comenzaron su proyecto hostelero bajo la premisa de que «la comida puede ayudarnos a ser un poco más felices», señala Carlos, y con una actitud innovadora que es «fundamental».

Para ambos, innovar es observar el presente pero también el pasado, «estar atento a todo lo que pasa y a todo lo que ha pasado, sin desechar nada, porque todo puede ser reinventado, todo puede ser rehecho», afirma Lucía.

Pero en sus restaurantes no sólo se innova dentro de la cocina, en las recetas, sino que es esencial hacerlo en la forma de crear equipos de trabajo. En este sentido, han puesto en marcha programas de integración laboral destinados a los sectores más «desprotegidos» de la sociedad.

Con esta iniciativa, los hermanos desarrollan una política de responsabilidad social corporativa destinada a conseguir, al final de año, unos buenos beneficios, no económicos, sino sociales. «Creemos - asegura Carlos - que al igual que existe un balance económico, debería introducirse otro que atendiera a las pérdidas y ganancias que la empresa genera en la comunidad en la que se asienta».

Dentro de las medidas enmarcadas en estos programas, estos empresarios cántabros ofertan puestos de empleo a madres solteras, adecuándoles el horario para facilitarles, así, la conciliación de la vida profesional con la familiar. Asimismo, realizan contratos a gente mayor de sesenta años, «que otras empresas discriminan y que en la nuestra aportan muchísimo con su experiencia y compromiso», explica Lucía.

Proyectos de colaboración

Entre los distintos colectivos en riesgo de exclusión social se encuentran las personas con algún tipo de discapacidad así como los inmigrantes. Dos sectores de la población con los que estos empresarios hosteleros también están trabajando.

En el caso de los primeros, los hermanos tienden a crear puestos ad hoc que permitan trabajar a personas que, por sus condicionantes físicos o psíquicos, tienen dificultades para hacerlo en cualquier otra empresa de hostelería. Pero éste no es el único paso dado. Junto con la Asociación Cántabra en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (Ampros), han puesto en marcha el proyecto 'Depersonas cocinando con sentido', «uno de los muchos proyectos que queremos desarrollar con esta estupenda organización», en palabras de la empresaria.

La iniciativa consiste en un catering destinado al servicio de comedor de distintos colegios y residencias proporcionando empleo a personas con discapacidad.

Por otra parte, Carlos y Lucía Zamora han establecido un segundo convenio de colaboración, esta vez, con la ONG Cantabria Acoge. Con ella, y junto a otras asociaciones, han desarrollado cursos específicos de formación para personas con riesgo de exclusión social que no han podido acceder a cursos similares en el servicio público de empleo. De la misma forma, han organizado, de manera conjunta, tres cenas solidarias, gratuitas, en las que han participado más de trescientas personas.

En conjunto, se trata se una serie de iniciativas solidarias, valoradas «muy positivamente» por ambos socios. «Es lo que nos da sentido, el halo para tener fuerza, para seguir esforzándonos, para levantarnos cuando nos cuesta», reconoce Carlos.

Desarrollo sostenible

El sector de la restauración en Cantabria se encuentra, en la actualidad y según palabras de este empresario cántabro, «en constante progreso». Cada vez son más los restaurantes que trabajan nuevos conceptos y nuevas ideas. «Hay un ánimo general de mejorar», señala.

Enmarcados dentro de este ánimo colectivo del sector y del afán de innovación de los hermanos Zamora, al que se añade su «sello social», han surgido proyectos con distintos colectivos cántabros relacionados con el mundo de la alimentación.

Así, hace un par de años, los dueños del Deluz acometieron con los ganaderos de la región un proyecto innovador de desarrollo sostenible. De esta forma, once ganaderos ecológicos de ternera y dos de lechazo suministran carne de la región a los tres restaurantes.

El pescado servido en ellos también proviene de pescadores cántabros. De hecho, el año pasado, Carlos y Lucía tomaron la decisión de comprar todo el pescado en la lonja de Santander «asumiendo un compromiso de comprarlo, exclusivamente, a los marineros cántabros, reivindicando los proveedores de kilómetro cero», explica la empresaria.

Pero la ganadería y la pesca no son los únicos sectores de producción con los que Carlos y Lucía Zamora han establecido colaboraciones. Ambos son partidarios de elegir productos ecológicos para su carta, por lo que han llegado a un «acuerdo de compra estable» con varios queseros de Cantabria, especialmente, con aquellos que tienen el sello ecológico y que «en sus pueblos fueron innovadores rompiendo moldes».

Tres proyectos de desarrollo sostenible que, unidos a los de integración laboral, hacen, de estos tres negocios, restaurantes con una gran responsabilidad social. «Hay que ser socialmente responsable en todos los ámbitos de la empresa, con los trabajadores, con los proveedores y con los clientes», concluye Carlos Zamora.

 

 

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