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'Multiplicas' en solidaridad

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Las acciones de las empresas y asociaciones a favor de los países menos desarrollados se inscriben dentro de un concepto relativamente novedoso denominado 'responsabilidad social empresarial' (RSE) (también conocido como responsabilidad social corporativa). En EEUU se empieza a utilizar este término en los años 60 y en Europa, en los 90. En la actualidad las empresas cada vez dan más importancia a sus acciones sociales, creándose en muchos casos departamentos dedicados a la RSE. Asímismo la sociedad en general las valora positivamente. Se crean premios, reconocimientos e incluso los gobiernos empiezan a considerar la RSE como una cuestión a tener en cuenta en concursos y adjudicaciones a empresas privadas.

Podemos definir la RSE como el conjunto de acciones de carácter voluntario que toman en consideración las empresas, para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen Carácter voluntario. Las acciones no deben estar motivadas por obligaciones producto de la legislación vigente. Evidentemente el cumplimiento de las normativas medioambientales, laborales, fiscales, etc., debe ser requisito imprescindible y básico para empezar a desarrollar políticas de RSE.

Repercusiones positivas sobre la sociedad. El primer objetivo es de carácter filantrópico y su destino es la sociedad, tanto el sentido próximo (por ejemplo, ayudas a familias de empleados) hasta el sentido más amplio (ayudas para crear escuelas en África).

Afirmación de los principios y valores por los que se rige la empresa. Se conoce como filantropía estratégica y su objetivo consiste en hacer posible que las actuaciones de RSE también tengan repercusiones positivas para la empresa.

Las ventajas que obtienen las empresas que llevan a cabo este tipo de acciones son mayor productividad, fidelización de los clientes, acceso a nuevos mercados, mejora de la credibilidad e imagen y mayor sostenibilidad en el tiempo.

Según el destino de las prácticas de RSE podemos establecer la siguiente clasificación:

- Prácticas hacia el interior de la empresa. Acciones a favor de las personas que componen la empresa y/o sus familias. En la medida en que los empleados estén más capacitados, más motivados y con buenas condiciones laborales, la empresa será más competitiva.

- Prácticas hacia la comunidad próxima. Son acciones sociales en alianza con organizaciones públicas y privadas locales o autonómicas.

- Prácticas de destino social amplio. Son participaciones en las políticas de índole social del estado, asociaciones supranacionales y ONGS. A este grupo pertenecen las ayudas de las zonas geográficas más necesitadas.

En general, las prácticas de destino social amplio tienen repercusión positiva en todas las posibles ventajas relacionadas anteriormente. Las prácticas hacia el interior tienen repercusión positiva en la productividad y en la sostenibilidad de la empresa.

Tradicionalmente, las pequeñas y medianas empresas con sensibilidad social realizan, casi exclusivamente, sus acciones de RSE hacia el interior de la empresa. Las razones de ello son la proximidad empleados-gerencia y la gran dimensión de los problemas que abordan las prácticas de destino social amplio. Si tan sólo dispongo de un vaso de agua, normalmente no me movilizaré para extinguir un incendio de grandes dimensiones. Aún en el caso de que aporte mi granito de arena, mi acción quedará en el anonimato y mi empresa no conseguirá repercusiones positivas. Por consiguiente las acciones solidarias que ayudan a resolver problemas graves se reservan al ámbito privado y no se integran dentro de las prácticas de RSE de las pymes.

Para que las pymes se involucren en acciones sociales de ayuda a los países más pobres, es necesario que las asociaciones y ONGs solidarias elaboren programas que, por un lado, agrupen los esfuerzos y, por otro lado, que faciliten los instrumentos a través de los cuales las pymes obtengan repercusiones positivas.

En el Comité Autonómico de La Rioja de UNICEF estamos orgullosos de haber impulsado y colaborado en la creación de una iniciativa a nivel nacional denominada 'Multiplicas', que persigue unir aportaciones de pymes con el objetivo de crear escuelas en África.

Es importante resaltar la satisfacción personal que tienen los empresarios que deciden colaborar, en la medida de sus posibilidades, en la erradicación de la extrema pobreza.

Animo a las empresas riojanas a que se informen y consideren la posibilidad de invertir en la infancia necesitada. Las pequeñas ayudas bien canalizadas pueden obtener grandes resultados.

 

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