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Timerman, periodista convertido en diplomático

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Héctor Timerman, designado hoy canciller de Argentina, es un periodista devenido en diplomático que se ganó la confianza de la presidenta Cristina Fernández gracias a su gestión de las relaciones con EE.UU. en su cargo como embajador.

Nacido el 16 de diciembre de 1953, el funcionario debió exiliarse en Estados Unidos durante la última dictadura militar (1976-1983) luego de que su padre, el fallecido Jacobo Timerman, fundador del diario La Opinión, fuera secuestrado y detenido por paramilitares en 1977.



Desde el exilio, Timerman realizó un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Columbia de Nueva York, pero también luchó por terminar con el secuestro de su padre, quien finalmente en 1979 fue liberado y viajó a EE.UU. con su hijo.

Además de cultivar desde joven su relación con la nación norteamericana, Timerman heredó la carrera de su padre, que lo habilitó a escribir en varios diarios, a ser uno de los directores de la revista Debate, encabezar la publicación Tres Puntos, y a participar también de programas radiales y televisivos.

Casado con la arquitecta Anabelle Sielecki y padre de dos hijas, el ahora canciller también potenció sus vínculos con los derechos humanos, un área clave para el Gobierno de Fernández y de su antecesor y esposo, Néstor Kirchner (2003-2007).

Coautor del libro "Tortura", de 2005, Timerman fue uno de los fundadores de la organización no gubernamental Human Rights Watch, donde también ocupó un puesto en el directorio entre 1981 y 1989, y por aquellos años condujo además los hilos de la Fundación para la Libre Expresión de Londres.

Más recientemente, entre 2002 y 2004, también fue miembro del directorio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en Buenos Aires.

Después del retorno de la democracia, Timerman volvió a vivir en Argentina y continuó desempeñándose como periodista, aunque a comienzos de esta década decidió volcarse a la política, pero de la mano de una fuerza contraria al gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista).

En 2001, Timerman fue candidato a diputado por la opositora Afirmación para una República Igualitaria (ARI), de centroizquierda, liderada por la férrea opositora Elisa Carrió.

Pero con la llegada de Kirchner al Gobierno, el periodista saltó de vereda y se constituyó como un firme oficialista, cercano a la entonces senadora y ahora presidenta Fernández.

Timerman fue criticado por haber dirigido el diario La Tarde, que en su corta vida de marzo a agosto de 1976 defendió a la dictadura, pero recientemente él admitió que "siempre" se cuestionó "ese momento" de su vida profesional.

En julio de 2004, el periodista se convirtió en cónsul en Nueva York hasta que en diciembre de 2007 fue designado embajador en Estados Unidos, un país con el que Argentina ha mantenido tradicionalmente relaciones tumultuosas.

El periodista se estrenó como embajador con el llamado "escándalo del maletín" desatado en 2007 cuando al empresario venezolano Alejandro Antonini Wilson le incautaron 800.000 dólares no declarados que, según grabaciones divulgadas por la Justicia de Miami, estaban destinados a la campaña electoral de Cristina Fernández.

En medio de la polémica, la mandataria se declaró blanco de una "operación basura" por parte de Estados Unidos, país al que Kirchner también se había encargado de criticar en varias oportunidades durante su Gobierno.

Pero su estrecho vínculo con EE.UU. ha permitido a Timerman que le atribuyan un buen nivel de diálogo y relaciones con Washington, según se coincide en círculos políticos locales.

Esta condición sumada al buen vínculo que mantiene con la mandataria, y que le otorgaron al periodista cierta autonomía en sus funciones, pesaron a la hora de nombrar a un nuevo canciller, según analistas locales.

Timerman, de 56 años, reemplazará a Jorge Taiana, quien presentó hoy su "renuncia indeclinable" por "razones personales", según el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aunque portavoces del ahora ex canciller aseguraron que la dimisión respondió a "diferencias" con el Gobierno y a una "falta de apoyo" a su gestión.

El nuevo canciller argentino tiene por delante algunos frentes nada sencillos por atender, como las quejas de otros países, sobre todo los de la Unión Europea, por supuestas restricciones a la importación de alimentos que han sido negadas por el Gobierno argentino.

 

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