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La UE impondrá una tasa bancaria para financiar la crisis

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"El Consejo Europea acuerda que debe introducirse un impuesto sobre las entidades financieras para garantizar que contribuyen al coste de la crisis". Parece el texto reivindicativo de alguna organización no gubernamental.

Pero se trata, nada menos, que del punto número 16 del borrador de conclusiones de la cumbre europea que se celebrará mañana en Bruselas. Y si recibe el visto bueno definitivo de los 27 líderes europeos, como parece muy probable, significará que la UE decide seguir adelante con la idea de imponer una tasa especial a los bancos con o sin acuerdo internacional en el seno del G-20, que se reúne a finales de mes en Toronto (Canadá).

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés Nicolas Sarkozy, anunciaron el lunes, tras reunirse en Berlín, su intención de instar por escrito a los líderes del G-20 a la introducción de una tasa bancaria. Pero las negociaciones en marcha en Bruselas parecen indicar que están dispuestos a aprobarla de manera unilateral si el resto de potencias se resiste.

La decisión de la UE de seguir adelante en solitario también supone un serio revés para el Banco Central Europeo, que se había decantado por retrasar cualquier iniciativa sobre un impuesto hasta comprobar el impacto de los nuevos requisitos de capital (Basilea 3) sobre los resultados de las entidades.

El Consejo Europeo de mañana, según el borrador de sus conclusiones, no parece dispuesto a esperar tanto. "Se requiere un trabajo urgente sobre las principales características del impuesto", señalan esas conclusiones. E invitan "al Consejo de ministros de la UE y a la Comisión Europea a impulsar ese trabajo y a presentar un informe sobre los avances en octubre de 2010".

El documento añade que el nuevo impuesto deber á formar parte de una estructura creíble resolución de crisis bancarias, lo que parece entroncar con el fondo propuesto recientemente por el comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier.

El fondo, según la propuesta esbozada por Barnier, se constituiría a nivel nacional en cada país de la UE. Sus recursos se obtendrían mediante una tasa pagada por adelantado por los bancos, en función de criterios por decidir (se mencionan como posibles bases de cálculo los activos, los pasivos o los beneficios de cada entidad).

Bruselas no se ha atrevido todavía a indicar el nivel de imposición que deberían soportar los bancos, aunque cree que el fondo debería ser suficiente como para permitir el desmantelamiento de cualquier banco sin necesidad de utilizar dinero público.

 

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