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Altitudes y silencios

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España no buscaba entrenar en altura, sino temperatura, humedad y oxígeno. La altitud de Schruns era similar a la de Las Rozas, pero los termómetros aquí marcaban treinta y cinco grados y allí catorce. Diez selecciones más eligieron Austria para aclimatarse, entre otras Inglaterra. La altura era innecesaria puesto que Durban, primera sede de «La Roja» contra Suiza, está al nivel del mar. Por eso, Murcia, a nivel del mar y humedad alta, será escenario ante Polonia.


La Selección llegó a Innsbruck después de una Liga agotadora, sólo calificable de escocesa por quienes consumen exceso de destilado del norte de Glasgow. Después, con media docena de entrenamientos a cuestas, se sentaron en el avión camino de Austria. Arabia nos devolvió a la realidad. Corea, que será rival de Argentina, Nigeria y Grecia, fue piedra de toque razonable y los teóricos suplentes solventaron con solidez un partido del que interesaba más el trabajo que el resultado. En Murcia, se verá más. «La Roja» ha hecho una buena planificación, ha realizado entrenamientos espectaculares y ha salido fortalecida. Ahora, la competición nos situará en la verdad de un Mundial que nunca hemos ganado y para el que no somos favoritos sino entre ocho selecciones más. Se han hecho bien las cosas. Luego, llegarán juego, resultados y circunstancias.

Por cierto, aún no hemos ganado y ya hay políticos que protestan por las primas, destinadas parcialmente a ONG. Los futbolistas, que perciben dinero privado, nos dan alegrías. Los políticos que tanto se indignan cobran dinero público y no saben defender al país. Muchas veces, ni van a sus escaños. Estaban mejor callados.

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