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«En un divorcio no hay buenos y malos, sólo gente que sufre»

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Pepa Horno Goicoechea es psicóloga y consultora de Infancia, Afectividad y Protección. En los últimos años ha desempeñado diversos cargos de responsabilidad en la ONG Save the Children, ha impartido talleres por medio planeta y ha publicado media docena de libros en cuyos títulos aparecen con frecuencia las palabras 'violencia' y 'amor', o análogas. Ayer pronunció la conferencia de apertura de las jornadas 'La escuela ante la crisis de ruptura familiar' que organiza en el Centro de Profesorado y Recursos el Foro Familia y Ley.

-Ante un divorcio, muchas veces se constata que algo va mal cuando llegan malas notas.

-Para cuando una separación se refleja en las notas, ya ha habido muchos otros indicadores, muchos síntomas más o menos sutiles que hay que detectar. Hay niños que dejan de controlar sus esfínteres, o que dejan de hablar, tienen miedo a decir las cosas... Son síntomas que, si los padres no pueden detectar porque están enfrascados en su duelo, sí tendrán que ver los profesionales que el niño tiene a su alrededor.

-¿Cómo actuar? ¿Protegiéndoles?

-Por exceso o por defecto, los extremos no son buenos. Lo importante es tener unas pautas, mantener a los niños fuera del conflicto, sin hacer que se posicionen y que sean capaces de asumir las emociones, que si algo les hace daño lo puedan expresar.

-¿Qué papel han de desempeñar los docentes en todo eso?

-Sobre todo, tienen que estar ahí acompañando al niño, tienen que detectar el problema y actuar antes de que se vea el curso perdido. Tienen que saber poner límites a los padres, no dejar que les manipulen, transmitir lo mismo al padre y a la madre y aplicar pautas protectoras para el niño.

-¿Hay unos síntomas que muestren de forma inequívoca que el niño está sufriendo por una ruptura familiar?

-Pues no tiene nada que ver la forma de responder de un niño de tres años, que uno de siete, que un adolescente de 12 ó 13. La sintomatología es totalmente diferente.

-¿Qué pautas seguir entonces?

-Hay que propiciar que los niños expresen sus sentimientos. Los padres no deben descargar en ellos todo lo que están pasando. Para descargar, que vayan a un gimnasio o busquen una actividad que les permita serenarse. Hay que tener en cuenta que no hay divorcio sin sufrimiento. Todos sufren: se desmorona un proyecto de vida y eso genera sufrimiento. No hay buenos y malos, sólo gente sufriendo y por eso es importante serenarse y tomarse las cosas con calma. El profesional docente, ante eso, tiene que saber el entorno en el que se encuentra, tiene que saber que está tratando en un entorno de sufrimiento. No es gente agresiva, es gente que sufre.

-¿En ese ambiente se puede tender fácilmente a la sobreprotección del niño?

-Pues la verdad es que no. Por parte de los padres, más que a la sobreprotección, se tiende a desentenderse de los niños. No se puede uno pasar la noche llorando y al día siguiente preocuparte por cómo lo está viviendo tu hijo. Por eso es importante la gente que hay alrededor. Durante una ruptura, los padres están demasiado metidos en su propio dolor.

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