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Cáritas, 14 años en la cárcel

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La ONG entregó ayer en La Torrecica los premios de su certamen literario

La cárcel puede pasar factura física y psicológica por la mera privación de libertad, pero ahí está Cáritas Albacete, ayudando desde hace más de una década para que la reinserción no sea una utopía. Esta organización, a través del programa Abrir Ventanas, trabaja en la prisión de La Torrecica, desde el año 1996, en tres vertientes. Tiene un programa en clave femenina, con las presas, para formarlas en todos los aspectos. Los voluntarios les enseñan habilidades personales, trucos para cuidar su aspecto y recuperar la autoestima así como argumentos para prevenir los trastornos de la alimentación o para que sepan cómo pedir trabajo. Las reclusas aprenden así a valorarse y a ocupar su tiempo de una manera útil. Cáritas también lleva a cabo un taller de encuadernación que permite que los presos, además de aprender, colaboren con la tómbola de Feria.

El tercer camino en la cárcel lo abre esta ONG con el programa Kronos, de preparación a la libertad. Y es que, después de un largo periodo en prisión, hay quien necesita pautas para volver a relacionarse con su familia, para que el regreso a la calle se lleve a cabo sin sobresaltos.

Así lo ponía ayer de manifiesto la presidenta de Cáritas, Carmen Escribano, quien visitó La Torrecica, junto con la alcaldesa Carmen Oliver, para entregar a los reclusos los premios del concurso literario del Día de la Mujer. Escribano recordó que las personas a las que un momento circunstancial les lleva a prisión deben recibir aliento. Ayer, una de las reclusas conseguía que se les saltaran las lágrimas a voluntarios y compañeros cuando se refirió a su hijo, al que dejó esperándola en casa. Los dos premiados que leyeron sus trabajos coincidieron al referirse al arrepentimiento y la necesidad de luchar a diario «por la libertad y una vida nueva».

Nuevo director

El acto de Cáritas sirvió de escenario para la presentación oficial del nuevo director de la prisión, Javier Cabrejas, quien desde julio de 1993 ocupaba el cargo de subdirector de Tratamiento, por lo que conocía tanto a los voluntarios como a las autoridades y reclusos. Cabrejas recordó que en La Torrecica viven en estos momentos 341 internos, de los que veinte son mujeres, 35 duermen en su casa vigilados con medios telemáticos y cinco están en régimen abierto en programas de deshabituación, bien en Renacimiento, en el Proyecto Hombre o en la Casa del Alfarero. El nuevo director agradeció la labor que desempeñan organizaciones como Cáritas en la prisión, al tiempo que recordó que «todo lo que sea actividad es positivo para ellos».

En total, en la 13ª edición de su certamen literario, Cáritas premió a doce de los 25 reclusos que participaron en las modalidades de prosa y poesía. La madre, la esposa, la hermana o los hijos han sido los temas más recurrentes en el concurso de este año, donde los internos han optado por títulos tan intimistas como 'Mi vida', 'El último beso que pedí', 'Desde mi celda sin preocupaciones' o 'Para mi madre'. Y es que, según Escribano, «escribir les permite liberarse, ir a otros mundos».

Los presos que acudieron ayer al acto distaban mucho de la imagen negativa que se pueda tener de quien cumple condena. Chicos jóvenes, padres y madres de familia se abrazaban y aplaudían a sus compañeros cuando subían al estrado a recoger su diploma. Uno de los presos, Jorge Córcoles, decía a este diario que, «aunque no estoy condenado, no me quejo, aquí se vive bien».

 

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