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Solidaridad en la pastelería

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El pollito solidario de este lunes de Pascua es la concreción de una campaña del gremio

Una cosa es que la Cuaresma haya acabado y otra que nos libremos a la gula sin algo de mortificación y sin concienciar a los niños, que para eso están. Los lunes de Pascua es siempre bueno recordarles, mientras se comen la mona con los morros manchados de chocolate, que en el mundo hay niños que no pueden comer. Para ayudar a ese objetivo, este año las monas ofrecen la posibilidad de incluir "un pollito solidario por 2 euros".

A mí las monas me gustan sin pollitos, sin muñequitos y sin plumas. Del huevo de chocolate también puedo prescindir pero, si hay y pinta bien, me lo como. A mí, las monas, sobrias, que estén buenas y que sean del día, porque a veces pillas una preparada días atrás y está tan reseca que no resucita ni mojándola en un vaso de leche. Pero a los niños les gusta que haya pollitos y muñequitos, porque así juegan con ellos sobre el mantel y lo dejan todo perdido. El pollito solidario de este lunes de Pascua es la concreción de una campaña que impulsa el Gremi de Pastisseria. Si lo quieres, te cuesta dos euros. Dos euros son poco en el global de un producto que fácilmente llega a los 80 (si no eres de esos que compran una mona chiquita, que apenas da para un bocado por persona). ¿Y a dónde va el dinero que recaudan los pollitos? Pues a Intermón Oxfam. Explica Efe: "Se destinará a apoyar diversos proyectos solidarios, especialmente en Tanzania, uno de los países más pobres del mundo, en el que los cambios climáticos de los últimos años están afectando negativamente la producción agropecuaria".

La iniciativa es buena, tanto que no debería quedar ahí. Sería deseable que el año próximo amplíe objetivos y las monas ofrezcan más complementos que (vía padrino) permitan a los niños demostrar hasta qué punto son conscientes de la situación: desde la crisis y el paro que aquí nos rodea hasta la extrema pobreza que hay en tantos lugares del planeta. Por eso lasmonas deberían abrirse a más ONG. El pollito se quedaría para Intermón Oxfam, eso sí, porque han sido los pioneros. Pero añadiría: cereza confitada verde Global Humanitaria en respaldo de los proyectos de desarrollo sostenible (2,15 ¤); pluma rosa Intervida en solidaridad con los niños del Tercer Mundo (1,50 ¤ el par); huevo de chocolate Save the Children por un mundo más justo (3,50 ¤); enanito Por los Chicos en solidaridad con los niños argentinos (7,32 ¤); trozo de naranja confitada Ciemen en apoyo a las minorías étnicas y las naciones vilipendiadas (0,35 ¤); conejito de chocolate Plataforma per a la Defensa de les Terres de l'Ebre en solidaridad con aquellas tierras siempre olvidadas (3,11 ¤)... Y muchas más. Eso sí: padres y padrinos deberán estar atentos durante la comida para, cada vez que el niño coja algo de la mona –una cereza, un huevo...–, explicarle inmediata y detalladamente con qué es solidario eso que ha cogido y por qué.

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