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«Es un honor compartido con quienes apoyaron a Santana»

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9-3-2010_ima1

Norberto Prados, el santanero que perdió un ojo en el conflicto laboral de 1994, se convierte en el primer socio de honor de la Asociación Promoción Social '28 de febrero'

IRENE TÉLLEZ | LINARES.

Dentro de una semana, ni un día más ni uno menos, se cumplen 16 años desde aquel fatídico 16 de marzo de 1994. Entonces, Norberto Prados, junto a cientos de compañeros de Santana se manifestaban en las vías del tren en contra del cierre de la factoría tras la marcha de Suzuki. Un día marcado en la memoria de este linarense que, asegura que entonces su vida «dio un giro de 180 grados» al recibir el impacto de una pelota de goma que le hizo perder la visión del ojo izquierdo.

Uno de los episodios más duros de cuantos se vivieron en los más de cien días de manifestaciones durante dicho conflicto laboral que ahora recibe el reconocimiento del colectivo surgido de aquella lucha, la Asociación Promoción Social '28 de Febrero'. Norberto Prados, quien ha sido nombrado por la unanimidad de los socios como el primer 'Socio de Honor' del colectivo en solidaridad por los hechos acontecimientos. «Para mí es un orgullo, pero es un honor compartido con quienes lucharon contra el cierre de Santana: los 2.400 trabajadores, sus familias, la ciudad de Linares y gran parte de la comarca», sostiene Prados, emocionado al recordar aquellas manifestaciones de apoyo a los santaneros.

Nada ha sido igual desde entonces para este linarense que recuerda, como si fuera ayer, aquel 16 de marzo de 1994. Asegura que al llegar a las vías del tren para apoyar a los compañeros que hicieron turno de guardia, «había un ambiente enrarecido» entre la policía que se encontraba allí. «Llevaban una noche en vela y estaban nerviosos. Nosotros estábamos tranquilos porque teníamos permiso del gobernador para manifestarnos hasta las diez de la mañana. Entonces, quizás por equivocación o una mala interpretación, a las 9:45 comenzaron los golpes y los gritos. Fue entonces cuando yo recibí el impacto», recuerda Norberto.

Una década después, asegura que de haberlo sabido nadie hubiera estado en dicha manifestación, «por lo menos no con las manos limpias como íbamos». «La manifestación era pacífica y teníamos permiso del gobernador, que estaba en contacto con el comité y con los concejales, que estaban allí. La policía argumentó que sonó un silbido para disolver la manifestación, pero no creo que nadie pudiera oírlo entre nuestros gritos de 'guerra'», analiza Prados.

Largo litigio

Ahora, más de quince años después del impacto de la pelota de goma en su ojo, como reconoció el cirujano que le intervino y el forense judicial, tras varias sentencias desfavorables para este ex santanero por aquel incidente, el Tribunal Supremo ha desestimado el recurso sin posibilidad de interponer ningún otro. «En estos años no ha habido ningún juicio oral ni acercamiento de posturas. Todos las sentencias se han basado en la sentencia del Juzgado de Linares en la que se apuntaba que el impacto pudo ser de una pelota que rebotara o de las piedras que lanzaron los compañeros, a pesar de lo que aseguró el cirujano», comenta Prados, quien asegura que no buscaba la indemnización, «porque en lo que se piensa es que se imparta justicia y no se repita esta actuación contra una manifestación pacífica».

Además de desestimar su recurso, el tribunal Supremo obligaba a Norberto ha sufragar las costas del proceso, que ascendía a 2.000 euros. De este modo, y bajo la amenaza de embargo si no hacía frente al pago en un tiempo limitado, este linarense no dudo en solicitar ayuda a uno de sus 'camaradas' en Santana, y gran amigo, Jesús Fernández, asesor del colectivo '28 de febrero'.

En tan sólo unos días, se recaudaron más de lo necesario a través de las aportaciones realizadas por los compañeros de Santana Motor gracias a una campaña que se inició desde e comité de empresa, así como el colectivo '28 de febrero'. «Es un apoyo que ha significado mucho para mi y para mi familia. Se recaudó incluso más de los 2.000 euros, así que el resto se donó a una ONG», reconoce Norberto entre lágrimas.

El principio del futuro

Aunque desde aquel 16 de marzo de 1994 Norberto tuvo que abandonar su puesto como probador de vehículos, este ex santanero se mantiene al corriente de cuanto acontece hoy día dentro de las puertas del parque de proveedores de Santana. Mucho ha cambiado la situación de entonces a la que existe hoy día pero, pese a todo, Prados asegura que lo que ocurrió entonces ha marcado el futuro de Santana Motor.

«Todo el conflicto estaba pensado por los japoneses para deshacerse de los trabajadores», declara sin dudar mientras recuerda uno de sus últimos días antes de aquel 16 de marzo. «Estaba probando uno de los últimos Suzukis cuando llegó uno de los japoneses y se despidió de mi jefe. Entonces pregunté si se marchaban para siempre, y mi jefe me respondió que volverían en unos meses. Los japoneses conocían las manifestaciones del 77 y huyeron de la quema», continua.

Lo que entonces provocó una reducción de la plantilla de Santaneros en más de la mitad, es para Norberto, la primera prueba del futuro de Santana. «Si no nos hubiéramos manifestado como lo hicimos la Junta no hubiera tomado cartas en el asunto. Ahora Suzuki se ha marchado con la factoría en expediente y no ha pasado nada. Sólo quedan 700 trabajadores y todos están parados», razona.

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