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Un rehén vuelve del infierno

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LUIS DE VEGA

ENVIADO ESPECIAL A MALI

BAMAKO. «He sufrido amenazas directas de muerte con gestos y con armas», explicó en la madrugada del jueves Pierre Camatte mientras simulaba con la mano que se cortaba el cuello repitiendo lo que hacían sus captores.

Durante casi tres meses ha estado en manos de «fanáticos» en una cárcel del inmenso desierto de Malí, de cientos de miles de kilómetros cuadrados, sin barrotes pero sin escapatoria. «Es difícil de imaginar. Aislados, la soledad. No hablábamos, no nos movíamos, no había nada que hacer y además el calor del Sahara», relata con aparente fortaleza aunque con el rostro requemado por el sol. «La alimentación y agua eran horribles». «He pasado mucha, mucha, mucha hambre».

Esa es la misma región en la que se encuentran todavía capturados, aunque por una célula diferente de Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI), los tres cooperantes catalanes de la ONG Barcelona Acció Solidària y una pareja de italianos.

Islamizar al rehén

«Quieren islamizar el mundo entero a su manera», afirmó de sus secuestradores, que trataron varias veces de convertirlo. «A veces intercambiaba algunas palabras con alguno de ellos en inglés, pues apenas hablaban francés. Dicen que los musulmanes de Francia no son verdaderos musulmanes».

«Tienen el Corán , lo recitan, lo cantan todo el tiempo, se lo saben de memoria». Entre el grupo de sus captores habían «reclutado a gente muy joven, el sesenta o el ochenta por ciento apenas tenía una veintena de años».

Pierre Camatte, el rehén francés liberado el pasado martes, tras casi tres meses en manos de AQMI, no compareció con luces y taquígrafos hasta que Nicolas Sarkozy llegó a Malí en la madrugada del jueves en un viaje relámpago de dos horas.

Entre abrazos y gestos hacia Camatte delante de las cámaras, Sarkozy se movió como pez en el agua en esa teatralización de la libertad, como apuntaba un analista en una televisión francesa.

El ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, el hombre que viajó dos veces a Bamako para salvar la vida de Camatte, se acercó a él en un pasillo del palacio presidencial, le tomó el rostro con las manos y lo besó emocionado. «La prueba más bella es ver que Camatte quiere seguir con su trabajo», dijo el jefe de la diplomacia francesa.

Efectivamente, apenas recuperado el aliento, el rehén no descarta retomar sus proyectos. «Voy a regresar a casa a recuperarme física y psicológicamente y reconsiderar mi cooperación en Malí en términos de acción y localización».

Pero esta escenificación de las autoridades francesas contrastaron con la alegría mucho más contenida de las autoridades locales. Es más, a diferencia de otras ocasiones, el presidente Amadou Toumani Touré, evitó ser fotografiado en compañía de Camatte, que ayer llegó a Francia.

El fin de su cautiverio ha levantado una enorme polvareda porque Bamako se ha plegado, bajo presión francesa, a las exigencias de Al Qaida, que amenazó con asesinar a Camatte si no eran liberados cuatro presos yihadistas, como así ocurrió este lunes.

Mauritania y Argelia, dos vecinos esenciales para la lucha contra el terrorismo, han retirado a sus embajadores, gesto inédito desde que Malí se independizó hace 50 años.

Diferencias regionales

Touré recordó sin embargo a Nuakchot y Argel que lleva desde 2006 tratando sentar a todos los países en una misma mesa para abordar en común la guerra contra Al Qaida. «Para que después digan que Malí no hace nada», dijo en todo algo airado.

El presidente francés reconoció que puede haber habido diferencias por la forma en que han liberado a Camatte, pero se mostró convencido de que han hecho lo que debían hacer aunque no citó expresamente el intercambio del rehén por los cuatro terroristas.

«El presidente de Malí se ha dado cuenta de que la vida de un hombre merecía todos estos esfuerzos. Si no hubiera tomado esta decisión ahora no estaríamos aquí», señaló.

«Nuestro objetivo es que Camatte no fuera degollado como el inglés», dijo refiriéndose al rehén asesinado en junio de 2009, y la decisión del presidente de Malí de canjearlo por los reclusos es «la única buena». «¿Qué aportaría la muerte de Camatte a la lucha contra el terrorismo?», añadió. «Ahora hay que centrar todos los esfuerzos en liberar a los españoles y los italianos», dijo Sarkozy.

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