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Centro, Levante y Poniente Sur, los barrios más envejecidos

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Estos tres distritos engloban al 55,65 por ciento de los cordobeses con más de 65 años registrados en el Padrón Municipal, donde hay inscritos un total de 45.715 mayores

La población cordobesa envejece a la par que mejoran sus condiciones de vida. Según el último estudio elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE9), un recién nacido en Andalucía tiene un promedio de esperanza de vida que oscila en torno a los 80 años -la más baja de todo el país, por cierto-, un fenómeno que a la par que un logro de toda la sociedad también pone sobreaviso a las Administraciones competentes en la materia sobre el progresivo envejecimiento que se avecina en las próximas décadas y los cambios que se hacen necesarios para hacer frente a las nuevas necesidades que plantea este nuevo reto demográfico.

En el caso de la provincia de Córdoba, que junto con Jaén es la que goza de una mayor longevidad en la región, actualmente los mayores de 65 años suponen aproximadamente el 17 por ciento del conjunto del censo, aunque este porcentaje aumenta cada año debido a unos índices de natalidad que, de momento, no logran invertir la tendencia que sigue la pirámide poblacional.



Los barrios más viejos

En la capital, la tasa de envejecimiento es algo inferior a la del promedio que registra la provincia, ya que en las zonas rurales, sobre todo en las más deprimidas -Valle de Los Pedroches y Guadiato-, el éxodo de los más jóvenes en busca de empleo ha provocado una brecha en la pirádime poblacional de numeros municipios, los cuales llegan a registrar tasas de un 30 por ciento de mayores de 65 años.

No obstante, los datos del último Padrón municipal del Ayuntamiento de Córdoba revelan que 45.715 personas superan los 65 años de edad, lo que significa que este segmento de población engloba al 13,88 por ciento de los 329.249 habitantes con los que cuenta actualmente la ciudad.

Ahora bien, el desglose de esta estadística también pone de manifiesto que el envejecimiento en la capital se distribuye de forma irregular, ya que el grueso de la población mayor se concentra fundamentalmente en un reducido grupo de barrios. Y es que, si se atiende a la clasificación por distritos que lleva a cabo el censo, Levante, Centro y Poniente Sur concentran más de la mitad (55,65%) de los cordobeses con 65 años o más.

En el Distrito Centro, que circunscribe a los principales barrios del Casco Histórico, residen actualmente 9.282 mayores, una cifra que se traduce en el 18,9 por ciento sobre el conjunto del distrito y que engloba al 20,3 por ciento del total de mayores de la capital. Le sigue el Distrito Poniente Sur, que comprende los barrios de Parque Cruz Conde, Ciudad Jardín y Vista Alegre, donde se encuentran censados 8.235 mayores de 65 años. Así, en términos porcentuales, Poniente Sur agrupa al 18,01 por ciento del total de mayores cordobeses, mientras que este colectivo supone el 19,28 por ciento del censo del distrito.

Y, en última instancia, se sitúan los barrios comprendidos en el Distrito de Levante, que aglutina a Fátima, Lepanto y Avenida Carlos III, una de las zonas con más población de la capital. En lo que respecta al colectivo objeto de estudio, un total de 7.927 personas mayores residen en la zona, es decir, un 14,92 por ciento sobre el conjunto del censo del distrito y un 17,34 por ciento del total de personas mayores inscritas en el Padrón municipal.

Estas cifras contrastan ostensiblemente con la pirámide de población que se registra en distritos como Poniente Norte, donde se circunscriben los barrios de Palmeras, Moreras, Arroyo del Moro, Figueroa y Miralbaida, y que únicamente registra, con un total de 1.258 personas censadas, un 9,35 por ciento de mayores de 65 años sobre la población total del territorio y un 2,75 por ciento en relación al conjunto del padrón. A escasa distancia, le siguen como zonas menos envejecidas los dos distritos periurbanos, Este y Oeste, donde residen el 3,13 y el 4,55 por ciento del total de mayores de la capital.



Necesidades concretas

Qué duda cabe que una de las consecuencias directas que se derivan del envejecimiento de la población es el incremento de la presión sanitaria y social, lo que ha dado lugar a un reforzamiento de los recursos asistenciales -aunque aún la cobertura de algunos servicios sea muy limitada- sobre todo tras la entrada en vigor de la Ley de Dependencia.

De hecho, según los últimos datos datos del Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba, aproximadamente el 37,17 por ciento de los usuarios habituales de los Servicios Sociales Comunitarios son personas mayores, lo que supone que aproximadamente el 43,8 por ciento de las atenciones que llevan a cabo los trabajadore sociales vayan orientadas a este colectivo.

Las principales necesidades que detecta Servicios Sociales en este segmento de población están relacionadas fundamentalmente con las dificultades de movilidad o para realizar actividades de la vida diaria, así como peticiones de información acerca de pensiones no contributivas, ayuda a domicilio y Ley de Dependencia. Por zonas, Levante, Moreras, donde curiosamente el índice de envejecimiento es uno de los más bajos de la capital, y Fuensanta acaparan el grueso de atenciones a mayores por parte de los Servicios Sociales Comunitarios.

En el caso de organizaciones como Cruz Roja, que atiende a alrededor de 900 mayores en toda la capital a través de servicios como la teleasistencia, plazas en centros de día, desplazamientos para personas con movilidad reducida y ayudas técnicas (prestación para compra de muletas, sillas de ruedas, etcétera) a mayores sin recursos, advierten de que “la soledad a la que están expuestas muchas personas es uno de los aspectos que más influyen en las necesidades que nos plantean los mayores”, apunta Germán Ayala, responsable de Intervención Social de la ONG, quien reconoce que el problema se agrava aún más “cuando las viviendas en las que residen no son accesibles”.

Para evitar el aislamiento de estos mayores, en gran parte compuesto por mujeres viudas, doscientos voluntarios de Cruz Roja realizan servicios de acompañamiento en los que se ayuda a los mayores a realizar gestiones sanitarias, administrativas o simplemente se conversa con ellos para “aliviar en la medida de lo posible el aislamiento en el que se encuentran”, explica Ayala, quien reconoce que no pueden atender todas las demandas que les llegan.

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