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Manos Unidas: 51 años de constancia, coherencia y eficacia

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BERNARDO ÁLVAREZ AFONSO
as situaciones de emergencia derivadas de catástrofes naturales, como la producida por el terremoto de Haití, con su secuela de muertos, heridos y la ruina de millones de personas, conmueven la conciencia de todos y producen una corriente de solidaridad en favor de los damnificados. Son situaciones extraordinarias en las que, impactados por la gravedad de los daños, sacamos a relucir nuestros mejores sentimientos para bien de muchas personas.

Pero, lo extraordinario no pude hacernos olvidar que todos los días, y en muchos lugares del mundo, hay millones de personas que son víctimas del hambre, la enfermedad, las guerras y las injusticias sociales... Sí. El hambre y la miseria humana existen en el mundo, no sólo ni principalmente por catástrofes naturales, sino como algo crónico derivado de la injusta distribución de los bienes.

Todos los bienes de la tierra son de todos los seres humanos. Sin embargo, en la realidad el 30% de la población mundial consume y derrocha el 70% de los bienes disponibles, mientras que el 70% de las personas malviven y mueren porque sólo pueden disponer del 30% de los recursos. Hay que pararse a pensar en ello. No se puede ser indiferente ante esta situación. Particularmente, "es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones" (Benedicto XVI).



Antes de la catástrofe, Haití ya estaba sumergido en la miseria como lo están otros muchos países del mundo, los llamados "países del sur" que desde hace bastante tiempo viven la catástrofe permanente del subdesarrollo. Son muchos los esfuerzos que se vienen realizando desde hace décadas para paliar esta situación. Son dignas del mejor reconocimiento y aplauso todas aquellas personas e instituciones, particularmente las ONGs, que están comprometidas seriamente en la lucha contra el hambre y la miseria en el mundo.

Para vergüenza de nuestra sociedad rica y opulenta, el problema del hambre en el mundo sigue siendo real. La lucha debe continuar. Como dice, el Papa Benedicto XVI en su encíclica social: "En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas... Dar de comer a los hambrientos es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta" (Caritas in veritate, 27).

Manos Unidas es una de estas instituciones. La primera que surgió en España. Son más de 50 años ininterrumpidos de lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción, el subdesarrollo... Nacida por iniciativa de las Mujeres de Acción Católica y mantenida por ellas a lo largo de estos años, Manos Unidas, junto con Cáritas, se ha convertido en el principal referente de los católicos en España para encauzar su deber de caridad para con el prójimo más necesitado: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, curar al enfermo, enseñar al que no sabe, etcétera.

Sí. Más de cincuenta años de trabajo constante, coherente y eficaz de lucha contra la pobreza en todo el mundo. A modo de ejemplo, ahora que tenemos en la mente y el corazón la situación de Haití, es bueno recordar que MANOS UNIDAS ha apoyado proyectos de desarrollo en Haití durante más de 30 años. En concreto: En los tres últimos años (2007-2009), Manos Unidas financió 68 proyectos, por un monto total de 2.373.890,83 euros.

De ese total, 18 proyectos se dirigieron a apoyar el desarrollo agropecuario de grupos de campesinos en situación de pobreza, con 700.284,84 euros invertidos. Otros 31 proyectos se dirigieron a apoyar las infraestructuras y la calidad educativa, con 970.975,99 euros invertidos. En el área de la salud los proyectos apoyados fueron 17, por un total de 606.056 euros. Dos proyectos fueron de carácter social, por valor de 96.577 euros. Además, en septiembre de 2008, apoyó 8 proyectos de emergencia, destinados a paliar la situación de los damnificados por los huracanes Gustave, Hanna e Ike, que afectaron el país en la última semana de agosto y primera de septiembre. La cantidad destinada a ello fue 429.960 euros.

El domingo pasado hacíamos en nuestra Diócesis Nivariense la colecta para Cáritas de Haití. Las circunstancias han hecho que ahora, este fin de semana, tengamos en todas las iglesias de España la colecta anual a favor de la "51 Campaña contra el Hambre en el Mundo", que se entrega a MANOS UNIDAS para que pueda seguir, como hasta ahora luchando contra la pobreza y, como dice el Art. 5º de sus estatutos, "trabajando para erradicar las causas estructurales que la producen: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos."

Ciertamente, las dos colectas han sido muy seguidas y eso supone que tenemos que hacer un esfuerzo mayor, máxime en la situación de crisis que viven muchas familias acostumbradas a colaborar generosamente. Lo importante es que cada uno aporte según su conciencia, sabiendo, además, que si no podemos colaborar como quisiéramos esta semana podemos hacerlo más adelante entregando el donativo para Manos Unidas en la propia parroquia o en las cuentas que la organización tiene en las entidades bancarias. Más información en su página web [www.manosunidas.org].

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