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Con las ideas claras

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El actor Pablo Pineda anima a 40 jóvenes discapacitados a luchar por un empleo

 

"No os hundáis nunca, ni tiréis la toalla", aconsejó ayer Pablo Pineda -actor y primer español con síndrome de down con un título universitario-, a los jóvenes con discapacidad que forma el Ayuntamiento.

 

Pablo Pineda, que da nombre al proyecto europeo de emprendedores que desde hace un año gestiona la Agencia Local de Desarrollo Económico para jóvenes con discapacidad en colaboración con APSA, insufló energía positiva a los alumnos del programa, cuarenta jóvenes llenos de ilusión por desembarcar en el mercado laboral pese a la coyuntura de crisis. "El mundo laboral no es como la familia, no te pasan ni una, y la disciplina es fundamental. Hay que llegar a la hora, no cuando quiere", les dijo Pineda, cuyo síndrome de down no le ha impedido diplomarse en Magisterio ni ser un actor de éxito, con una concha de oro del Festival de San Sebastián en su haber. "Tenéis que seguir estudiando y formándoos. Yo tuve que estudiar hasta el guión de la película, que tela, mis padres estaban hartos".


Una tras una fue enumerando las "armas" que estos jóvenes deben manejar para acceder al mercado laboral: "tenacidad, perseverancia y llevar vuestra discapacidad a mucha honra. Tener claro quiénes somos, que podemos hacerlo y demostrárselo al empresario. Tampoco hay que sucumbir a ningún indicio de explotación o abuso, no porque tengamos discapacidad somos tontos". Y dio un "tirón de orejas" a los afectados por síndrome de down, "que sois muy cucos con la ley del mínimo esfuerzo, no podéis depender de los demás, de eso nada".
Los alumnos le respondieron explicando cómo les va en las distintas actividades. "Yo no sé leer pero para mí es fácil, porque aprendo de memoria", le contó Salomé Valls, de 33 años, que participa en un taller de telefonista, recepcionista y ayudante de oficina en Coepa. "He sido reponedora, he limpiado coches, he ido a cursos de informática...", dijo esta joven que quiere trabajar en una oficina "haciendo fotocopias, con el fax, vamos, con el papeleo...".
Entre relato y relato, una monitora destacó el "diez" que le han puesto a Ascensio Pérez, de 41 años, que ha aprendido perfectamente a colocar los productos de un supermercado dentro del curso de dependiente de comercio. Otros que se están impartiendo (acaban en junio) son los de limpieza de inmuebles, telefonista o cajero, éste con grandes resultados ya que la mercantil Leroy Merlín ha contratado a cuatro de ellos.

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