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El pueblo de La Granja se viste de duelo para despedir a Pilar Juárez

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FERNANDO ARANGUREN | SAN ILDEFONSO.

Duelo y tristeza en una tarde gris, fría y ventosa. Así despidieron ayer los vecinos de La Granja a su paisana Pilar Juárez Boal, de 53 años, muerta el pasado día 12 en el terremoto de Haití, donde trabajaba en la delegación diplomática de la Unión Europea, de la que era funcionaria.

«Murió trabajando en lo que mejor sabía hacer, en la cooperación y el desarrollo de los más necesitados», recordó el obispo de Segovia Ángel Rubio, durante la homilía del funeral celebrado en la iglesia de El Cristo, que se quedó pequeña para albergar a los asistentes.

En el momento del seísmo, la diplomática segoviana se encontraba en la cuarta planta de un hotel de Puerto Príncipe participando en una reunión con la delegación de la ONU en el país caribeño.

Los paisanos de Pilar ocupaban todos los bancos del templo desde veinte minutos antes de las cuatro de la tarde, la hora en que se abrieron las dos hojas de la puerta principal para dar paso a la urna con las cenizas de la diplomática que, tras ser bendecida por el abad de La Granja, Isidoro Mardomingo, fue besada y depositada por su marido, José Valverde, en un pequeño catafalco, al pie del altar mayor, junto a un ramo de rosas rojas que portaba su hijo Bruno.

Autoridades

Poco antes los familiares de Pilar, los Juárez y los Boal, y los de su viudo, los Valverde, habían tomado asiento en las once filas de bancos reservados para ellos. También lo hicieron en uno posterior el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; el consejero de Interior y Justicia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, José Luis Vázquez, y la subdelegada del Gobierno, María Teresa Rodrigo Rojo.

Por otras partes de la iglesia o en su exterior se distribuyeron el delegado territorial de la Junta, Luciano Municio; el presidente de la Diputación, Javier Santamaría, y los siete parlamentarios nacionales de Segovia, los diputados Jesús Merino, Javier Gómez Darmendrail y Óscar López y los senadores Francisco Vázquez, Juana Borrego, Beatriz Escudero y Juan Luis Gordo, así como la procuradora regional Paloma Sanz Jerónimo. También estuvo presente el presidente de la Federación Empresarial Segoviana, Pedro Palomo.

Flores y un dibujo infantil

Tanto a la entrada como a la salida de las honras fúnebres se reprodujeron en el enlosado que precede al templo escenas cargadas de emoción cuando los amigos de la finada daban el pésame a su viudo, a su hijo y a sus hermanas, Sonia, Paloma y Mónica, con efusivos abrazos y lágrimas en los ojos.

Otras tristezas se contenían en la docena de coronas y ramos que portaba, en su exterior e interior, uno de los dos furgones fúnebres. De las familias Valverde y Boal, de los amigos y colegas de la delegación en Haití, de los compañeros de la Comunidad Europea (CE), de los amigos de la CE en Bruselas, de los amigos de La Granja, de los amigos de Bruselas, de los compañeros de la CE, de Santi y Loli...

Y junto a ellos, un dibujo de trazo infantil con la dedicatoria 'Con cariño, para Maripili' firmada por Álvaro y Adriana.

El obispo puso una nota de esperanza al recordar a los presentes que, según la fe católica que profesaba Pilar Juárez, la muerte es el paso hacia la vida eterna y recordó las palabras del Papa Benedicto XVI en la Vigilia Pascual en las que indicó que Cristo tiene las llaves para abrir las puertas de la muerte hacia la vida eterna, para liberar así a los hombres de las amarguras de esta vida.

La tragedia y Dios

Ángel Rubio aseguró que en la tragedia de Haití, Dios está con los muertos y con los heridos y también en las manos de quienes ayudas a los damnificados, en los labios y en los silencios de quienes les dan consuelo y en los corazones de quienes se muestran solidarios con ellos. «En quienes siembran vida, como hacía Pilar», dijo.

Las 'Bienaventuranzas' del Evangelio de San Mateo, leídas durante la misa, parecían escritas para la ocasión. En ellas se narra el pasaje en que Jesús proclama ante una multitud la dicha que aguarda a los pobres en espíritu, los que lloran, los humildes, los que tienen hambre y sed de justicia, los compasivos, los de corazón limpio, los que trabajan por la paz y a los perseguidos por causa de la justicia.

El prelado dijo que era el momento de unir todas las voluntades para contribuir a la restauración de Haití e informó de que Cáritas Diocesana de Segovia había entregado ayer mismo 105.000 euros para la ayuda a este país, cantidad recogida por la ONG católica para esta causa.

Finalizado el funeral y los pésames el cortejo fúnebre se encaminó al cementerio de La Granja donde las cenizas de Pilar Juárez fueron depositadas en un nicho. Y a su alrededor todas las coronas y ramos de flores de familiares, amigos y compañeros. También el dibujo infantil con su dedicatoria: 'Con cariño, para Maripili'.

 

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